DISCURSO
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sofos, como Platon, Plinio, Ciceron y otros muchos de
nombradia, que no es necesario citar.
Las creencias de los Hebreos, las fábulas mitológicas
de Pandora y Prometeo, la reclusion de las almas en los
cuerpos para expiar sus faltas, en sentir de los antiguos
Persas: las tres edades de oro, de plata y de hierro, que
corresponden à los tres estados de inocencia, de pecado y
de redencion, reconocidos por toda la antigüedad, son
otros tantos comprobantes de la existencia del pecado original. -
A mayor abundamiento, pues que nunca son de
mas las indicaciones en asuntos de tal importancia, invocaremos -
el testimonio de la Persia, de la India, de la
China, del mundo antiguo y moderno y sobre todo, la lucha -
incesante y peligrosa entre las pasiones y la razon
humana, y tendremos el resultado unánime que confirma
nuestro aserto (1).
Esta creencia tradicional no es mera casualidad, y por
otra parte no es posible, que los pueblos distantes entre
si y con condiciones opuestas, convengan en una idea.
si esta no estuviese en la conciencia del individuo.
Degradada la naturaleza, nuestros primeros padres
conservaron no obstante y trasmitieron á sus descendien
tes las nociones indispensables á conseguir los fines de
su destino.
La idea del Criador y de la criatura, el conocimiento
de la virtud y del vicio, de la caida del primer hombre.
del remedio à esta desgracia y la manera de expiar los
pecados hasta tanto que llegara el dia de la redencion de
(1) Job, 14-4. — El Apóstol, ad Rom., 5-12. — Trident., sesion -
5."— Decreto sobre el pecado original. — Alzog., tom. 1.° de
su Historia eclesiastica. — A. Nicolàs, Estudios flosôfcos. — Cuvier -
y Vico, citados por Ordonez en su Exposicion de las principales -
verdades. — Romansay, Sobre la Mitologia, 2. parte.
Historia pintoresca de las Religiones, por P. T. B. Clavel. —
Descripcion historica de la Religion, por el abate J. Gaume.
Max-Planck-Institut für
Real Academia de Ciencias Morales y Politicas
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