vedas, las jóvenes vestidas de blanco volvieron a escalar
la montana, la Diosa Razón volvió a salir del templo griego -
y un discurso de Chaumette, organizador de la fiesta,
celebró la justicia, la naturaleza y la verdad.
A esta ceremonia habia precedido un acuerdo de la
Convención. Su Presidente, felicitando al obispo Gobel,
que, falto de valor ante la amenaza, habia abdicado sus
funciones episcopales, declaró que no queriendo el Sér Supremo -
otro culto que el de la Razón, ésta seria desde entonces -
la religión nacional.
En el decadi siguiente, se instaló otra diosa Razón en
San Sulpicio, y bien pronto Libertades y Razones pulularon -
en Paris y provincias. Entre ellas, segûn Madelin, habia -
algunas diosas de buena familia y de costumbres decentes. -
El 23 del mismo mes de noviembre, la Commune decretó -
la clausura de todos los templos de cualquier culto
existentes en Paris (1).
Se alzaba la razón, no como una luz serena por encima
de las luchas humanas, sino como un culto que abolia cualquier -
otro, y como una bandera de combate frente a la historia, -
es decir, frente a todo lo que las generaciones habian
construido para proteger, guiar y perfeccionar al hombre.
Todo habia que levantarlo de nueva planta, tomando como
base la naturaleza humana en abstracto, y como instrumento -
la razón pura, desligada de toda relatividad concreta y
de todo historicismo. La organización social debia tener
un carácter geométrico, y para encarnarla en la realidad,
era necesario desconectar al hombre de todas las instituciones -
del pasado, romper todos los lazos históricos y reducir
la sociedad a una aglomeración de átomos sin cohesión.
Notemos que la ciencia es una abstracción, mientras que
la historia es una sintesis vivida. Cuando estudiamos economia, -
estudiamos al hombre en uno de sus aspectos. Pero
el hombre no se reduce al aspecto económico; es un sér complejo, -
que obra en función de multiples agentes e influen¬(1) -
V. Raoul Badet les Nevrosés de la Revolution. Conferencia,
Journal de l'Université des Annales, 5 Agosto 1928. Madelin, La Revolution, -
p. 346-347, Gaxotte, La Revolution française, p. 368-369.
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Max-Planck-Institut für
ncias Morales y Politica.
uropäische Rechtsgeschichte