Full text: Campo, Leopoldo del: Tésis

cristianos, abrazó su relijion en 312, y la declarô relijion del imperic 
en 313 por un edicto célebre publicado en Milan. 
Desde este momento el cristianismo tuvo de su parte no solo la fuer¬ 
za de la idea, sino tambien la del nûmero. Constantino pretende hablar 
de libertad, al dar su edicto por el que nadie podrá ser perseguido por 
sus creencias relijiosas ; pero pronto se arrepiente, y pone el poder del 
Estado en manos del cristianismo de la misma manera que lo habia te¬ 
nido la relijion pagana. 
Los obispos constituyeron desde entonces un gran poder. Se reunen 
concilios generales, y el erario pûblico costea sus viajes. Obtienen gran 
des sumas para la construccion de sus templos, y lo que »s mas, el mis 
mo emperador los insta despues à que condenen los herejes, y hacc 
cjecutar sus condenaciones. 
Engolfado en esta via, no tarda Constantino en olvidar su ley sobr. 
creencias relijiosas, y da un edicto sometiendo à todo sospechoso de he 
rejia ó paganismo à ser interrogado por los obispos y los procónsules 
su ediendo en consecuencia que los mismos jueces que la vispera con 
denaban à los cristianos en nombre de los dioses del imperio, hoy con 
denan à los donatistas en nombre de los concilios y de la fé católica 
La intolerancia civil estâ ahora al servicio de otro dogma. Ha cambiado 
de objeto y de victimas sin dejar de ser un crimen. Las dos intolerancias 
estan reunidas, pero difieren mucho en si. La relijiosa es espirituai, 
mientras que la civil es esencialmente tomporal. El Estado desnatura¬ 
lizándose se ha hecho religioso y apóstol. Mejor le parece dirijir las con 
ciencias que la sociedad, y hace alarde de gran bondad al torturar los 
cuerpos à trueque de echar sus almas à la gloria eterna. Y ;triste es 
pensarlo ! que tales ideas hayan subsistido por tanto tiempo y dado ori 
jen à la mas bárbara de las instituciones que haya tenido relijion alguna, 
la Inquisicion; siendo aun ellas solas el unico motor de cuantos crime 
nes se han cometido en nombre de la relijion del Crucifica lo. 
El hombre colocado en una pendiente que halague sus pasiones, rara 
ez se detiene, sobre todo si su satisfaccion puede ser encubierta con la 
sombra de un fin moral y justo. Los cristianos eran hombres, y la san¬ 
gre aun caliente de sus victimas encendió en sus corazones la venganza 
que pudieron satisfacer cobijados bajo el manto de la salvacion de las 
almas. Justo es sin embargo decir que cuando la nueva relijion estuvo en 
el poder, no llevó su crueldad hasta el estremo que los paganos con los 
cristianos ; pero hubo persecucion, y esta se lievó á un punto no espe¬ 
rado entonces, pues las maximas de perdon y caridad que predicaban ne 
permitian creer en ninguna represalia de su parte. 
Para que no pueda haber ni sospecha respecto de nuestra imparciali¬ 
dad al hablar de la persecucion que la Iglesia catolica hizo à los paganos 
y herejes, copiaremos algunos párrafos del tercer cânon del concilio 
cuarto de Letran, que creemos darán una idea casi completa de ella. Dicen 
asi : 
« Los herejes condenados serán entregados à los poderes seculares par¬ 
recibir el castigo conveniente, y los clérigos serán ademas degradados. 
Los bicnes de los legos seran confiscados, y los de los clérigos aplicados 
à las iglesias de donde recibieron sus retribuciones. 
« Los poderes scculares seran advertilos, y si fucse necesario, 
— 
INHIDE 
Max-Planck-Institut für 
TTUTO DE INVESTIC 
GONES 
TORIA DEL DEREC 
europäische Rechtsgeschichte
	        
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