— 42 -considerarse -
como un contrapeso de sus acciones
en la balanza del poder.
Pero si es cierto que muchos de los ataques
contra los poderes constituidos son justificables
por llevar el gran fin de libertar la patria de la
tirania, muchas veces y puede decirse la generalidad, -
no son sino ambiciones bastardas, para
ensenorarse del mando.
Analizando los males que acarrea una convulsion -
politica, veremos que un crimen comun es
insignificante al lado de uno de esos que impropiamente -
llaman salvadores de los derechos é
instituciones. No está léjos el dia en que los
pueblos tengan muy pocas esperanzas de las
convulsiones politicas y del cinismo de aquellos
que gracias á sus golpes audaces se ven duenos
del poder, y han de defender entonces sus instituciones -
como se defiende la propiedad del robo.
En teoria, las naciones deben ayudarse para
castigar los delitos politicos como los del derecho
comun, pudiendo decir con Heffer, que una vez
admitido el principio de la extradicion, jhabrá
lugar de establecer una distincion entre los
crimenes? Regularmente no, sin embargo que
se haya admitido una excepcion en favor de los
crimenes politicos.
Siempre ha sido y es muy dificil poder precisar
de un modo cierto lo que se entiende por delito
politico. Filangieri lo define diciendo: "Delitos
VHIDE
Max-Planck-Institut für
STITUTO DE INVESTICACIONES
DE HISTORIA DEL DEREC
europäische Rechtsgeschichte