Full text: Argente del Castillo, Baldomero: ¬La reforma agraria

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te mantenidas en la civilizacion egipcia, precisamente 
aquella que ha dejado en sus pirámides el mâs irrecusa¬ 
ble testimonio del envilecimiento y la abyeccion de un 
pueblo, era la prohibición de adquirir tierra alguna, por¬ 
que, como habia dicho el pueblo de Rennes a los Estados 
generales franceses, "no hay libertad, prosperidad ni 
bienandanza alli donde las tierras son siervas'. "En 
Egipto — dice Buckle (Historia de la Civilizaciön ingle¬ 
sa, cap. II) —, si un individuo perteneciente à la clase 
obrera cambiaba de ocupación o se sabia que se intéresa¬ 
ba en la politica, era severamente castigado y en ningu¬ 
na circunstancia podia el jornalero u obrero poséer la 
tierra; de hecho esta prohibición se aplicaba a todos los 
individuos, salvo el rey, el ejército y el clero. 
Todos esos testimonios son ociosos, porque ante nues¬ 
tra vista se ha desplegado el maravilloso influjo que 
sobre la evolución social y sobre todas las instituciones 
que integran el organismo de una gran colectividad 
tiene el régimen de la tierra. Esa es la leccion elo- 
cuente que nos han dado las colonias. Hemos visto se¬ 
guirse las etapas sucesivas de la civilizacion sobre co¬ 
marças nuevamente pobladas, y unas tras otras han ido 
reapareciendo formas juridicas o ideas que parecian 
para siempre sumidas en el polvo de los siglos. 
Asi, hay un instante en que, a despecho del espiritu 
cristiano que parece presidir la colonización en el Norte 
y en el Sur, surge sobre la tierra americana la insti- 
tución de la esclavitud con caracteres analogos à los 
que revestia dos mil anos antes en un mundo que, res- 
pecto a la explotación de la tierra, se hallaba en circuns¬ 
tancias semejantes a las que concurrian en los poblado- 
res de la América septentrional. Y después le sustituye 
una especie de feudalismo que deja testimonios inequi¬ 
vocos en leyes sobre los trabajadores, cuya combina¬ 
ción hace siervas a las clases sociales desheredadas. El 
sucesivo incremento de la población, producido en esas 
comarcas, no sólo natural, sino artificialmente, por el 
desagüe sobre su campina de las corrientes europeas, 
fué alterando poco a poco el régimen de las tierras; ter¬ 
mina con las etapas del caudillaje; forja primero dicta¬ 
duras dentro de las formas politicas republicanas, y 
constituye, finalmente, Estados muy semejantes a los 
Max-Planck-Institut für 
Real Academia de Ciencias Morales y Politicas 
echtsges
	        
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