Full text: Plaza Navarro, Manuel de la: ¬Las garantias de la independencia judicial

mente, que pueden sustituirlo, sin otro trabajo que el de ocu¬ 
par, con muy dudosos titulos, la silla del Pretor. 
Los hombres de Derecho hemos tenido el triste privilegio 
de concitar las iras del mundo circundante, acaso, alguna 
vez, por graves pecados nuestros, pero muchas otras, porque 
en defensa de un interés superior somos un freno contra los 
desvarios de la parcialidad o los excesos del Poder; y con mas 
frecuencia de lo que parece, la exaltacion de la justicia que se 
llama popular y la cruzada contra la justicia técnica, va ligada 
a una violenta reacción politica, que sabe cuánto importa, para 
derrocar un sistema que se estima incômodo, atacar en su 
base una institucion que a todos garantiza el inestimable be¬ 
neficio de la paz social. 
Dejando a un lado las tristes experiencias propias, pense¬ 
mos para corroborar estas tesis en dos momentos del pensa¬ 
miento alemán, remoto el uno; el otro, muy próximo a nosotros. 
Asi, como ha notado en un interesante trabajo mi fraternal 
companiero PÉREZ SERRANO, la guerra de los campesinos se 
hizo, entre otros, bajo el signo de la supresión de los doctores 
juris, como si quisiera ponerse en prâctica el conocido brocardo 
de Calvino: “jurista, mal cristiano". La Revolución Nacional¬ 
Socialista, en su empefio-que me atreveria a calificar de insa¬ 
no—de popularizar el Derecho, concluyé por convertir al Juez 
en ciego servidor de una politica totalitaria que condujo à 
los mayores extravios doctrinales: piénsese, por ejemplo, en 
la posicion de FREISLER, inspirador de una reaccion contra el 
formalismo positivista del siglo xix y principios del xx, que, 
segun él, implicaba un divorcio entre el pueblo y el derecho 
que se le aplicaba, no como amparo, sino a modo de camisd 
de fuerza; y en la tesis de LANGE, sefialando el divorcio entre 
ciencia juridica y vida juridica, y entre vida juridica y vida 
popular; lo que obligaba a una reacciôn contra los refina¬ 
mientos abstractos de la técnica para que, segun su expresion, 
tirrumpiese la vida amorfa en el Derecho formado" (10). 
(10) Para un estudio mås completo sobre los problemas que aqui se 
esbozan, véase Miguel FENECH, La posiciön del Juez en el nuevo Estado, 1941. 
30 
Max-Planck-Institut für 
Ree 
Academia de Ciencias Morales y Politicas 
europäische Rechtsgeschichte
	        
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