Full text: Alonso Martínez, Manuel: Nocion del estado

ESTUDIOS SOBRE 
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regla general de conducta, como criterio prâctico para conocer 
en los más de los casos los limites en que deben encerrarse la ac¬ 
cion del Estado y la del individuo; pero de ningun modo como 
fórmula cientifica, como sintesis filosófica, como principio abso¬ 
luto, dentro de cuyos términos quepa la solucion de todos los con¬ 
flictos y de todos los problemas sociales. 
Porque Jules Simon suprime la funcion más importante del Es 
tado. Este, no sôlo reprime é ilustra, sino que dirige. Concebis 
Confesando Mill que su principio sólo es aplicable á las sociedades muy adelanta¬ 
das, en que el ciudadano es capaz de sostener una ilustrada discusion, abre una ancha 
brecha por donde puede penetrar cómodamente el doctrinarismo y posesionarse del po¬ 
der sin resistencia: desde este punto de vista, todo queda reducido à una cuestion de 
hecho; es á saber, à la apreciacion del estado social, para deducir de él si el ciudadano 
necesita todavia, y en qué medida, de la tutela del Estado. 
Proclamando la utilidad como criterio supremo para la solucion de las cuestiones 
morales, Mill destruye el carâcter absoluto de su principio, y se pasa con armas y ba- 
gajes à Bentham, que sin duda entendia la utilidad en el mismo sentido.  Acepta Mill 
el papel que al Estado asigna Bentham en su célebre Ensayo sobre la legislacion? 
Por ültimo, si el hombre puede ser obligado à obrar, no sólo cuando lo exija el inte¬ 
res colectivo de la sociedad, sino á las veces en un interes individual para salvar y aun 
para socorrer á sus semejantes,  qué queda de esa decantada libertad de accion y del 
gran principio unico y absoluto de Stuard Mill? 
Pero donde más resalta el sentido práctico y verdaderamente inglés de este notable 
publicista, es en el capitulo de « Las Aplicaciones,» que es el ûltimo de su obra, y que 
parece escrito para dar un incesante mentis al principio formulado en la introduccion 
si se toma como unico y absoluto, 
Mill empieza proclamando que el principio de la libertad individual no está compro¬ 
metido ni interesado en la doctrina del libre cambio: comerciar es ejecutar un acto so- 
cial, y por lo mismo el comercio cae bajo la jurisdiccion del Estado, que puede legiti¬ 
mamente dejarle libre ó ponerle trabas, sin otra mira que la de producir mejor y más 
barato. 
Mill reconoce « que es una de las funciones incontestables del Gobierno tomar pre¬ 
cauciones contra el crimen ántes de que se haya cometido:» y partiendo de este prin¬ 
cipio, legitima la institucion de la policia, autoriza limitaciones y formalidades pre- 
rentivas, que casi equivalen á la prohibicion, en la venta de los venenos y demas arti¬ 
culos susceptiblés de convertirse en instrumentos de delitos, y admite en determina¬ 
das condiciones, no ya la prevencion, sino el castigo de la embriaguez y de la ociosidad. 
Reconoce asimismo que hay muchos actos que, aunque directamente no perjudiquen 
à nadie más que à sus autores, ejecutados en pûblico constituyen una violacion de las 
conveniencias sociales, por cuya razon autoriza al Estado para prohibirlos y castigar- 
los, citando como ejemplo los ultrajes á la decencia. 
Partiendo del principio de que el hombre es duenno de sus actos, y por consiguiente, 
que el dar y recibir consejos y sugestiones, y el ofrecer tentaciones para el mal, es del 
dominio de la libertad, afirma que deben ser tolerados el juego y la corrupcion de cos- 
Max-Planck-Institut für 
RealA 
rales y Politicas 
europäische Rechtsgeschichte
	        
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