Full text: Alonso Martínez, Manuel: Nocion del estado

FILOSOFIA DEL DERECHO 
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declara el derecho y que le aplica, que dicta la regla y tiene à su 
disposicion medios coercitivos para hacerla obedecer. 
A su vez, la religion no es sólo un sentimiento ni una idea; es 
un simbolo y una comunion. En buen hora que la filosofia tenga 
una teodicea, porque el hombre puede, en alas de su razon, éle¬ 
varse hasta el conocimiento de Dios, cuya existencia se revela en 
todo lo creado, en las montanas y en los valles, en la calma y en 
la tempestad, en el mar, en la tierra, en los aires y en la bôve¬ 
da celeste, en los mundos que pueblan el espacio, como en el 
grano microscópico de arena; pero la historia no presenta nin¬ 
gun pueblo que haya vivido sin otra religion que la natural, y 
toda religion positiva supone un dogma, sacerdotes que sean 
sus intérpretes y guardianes, y una comunion de jeles que le 
observe. 
La fe religiosa y la justicia humana descansan, pues, en la idea 
de la autoridad, miéntras que la moral filosófica, independiente 
de toda religion, la ciencia, el arte, la industria y el comercio 
necesitan para vivir la atmósfera de la libertad. La Iglesia y el 
Estado suponen necesariamente una organizacion jerarquica, y 
lo que es más, un poder infalible, legalmente infalible el del se¬ 
gundo al dictar sus ejecutorias, religiosamente infalible el de la 
primera al hacer sus declaraciones dogmâticas: la ciencia, la mo 
ral filosófica, el arte, la industria y el comercio no reconocen nin¬ 
guna jurisdiccion, no se someten á jerarquia alguna, ni otorgan 
à ningun poder el privilegio de la infalibilidad. El criterio indi¬ 
vidual es en estas esferas árbitro supremo: cada cual piensa à su 
modo, y hace lo que le parece mejor. Todo hombre al nacer entra 
en el seno de una Iglesia y forma parte de un Estado. Podrá más 
tarde, al llegar à la plenitud de su juicio, abandonar la religion 
de sus padres y renunciar à su nacionalidad; pero no hará más 
que cambiar una Iglesia por otra y mudar de patria, sin dejar de 
ser creyente y ciudadano. Ay del desgraciado que huyendo de 
la fe que le ensenné en los dias de su infancia, al calor del hogar 
y en medio de inefables caricias la ternura maternal, no se refu¬ 
gia en su edad madura en ninguna otra creencia; no hallarà con¬ 
suelo en los dias de infortunio, y será, como el náufrago, juguete 
Max-Planck-Institut für 
Politica: 
as Morales 
uropäische Rechtsgeschichte
	        
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