Full text: Zaragüeta Bengoechea, Juan: Tesis: Contribución del lenguaje a la filosofía de los valores

DISCURSO 
eco subyuga nuestro espiritu y en cuya posesión ciframos el 
término de nuestras mejores ansias (1). 
conexión causal con ellas: el verbo afirma esta conexión en un plano tras¬ 
cendental a mi propia conciencia. En las proposiciones de indole matema¬ 
tica — v. gr.: «el triángulo tiene tres lados»; «el triángulo vale dos rec 
tos» — la identidad real entre el predicado y el sujeto es evidente; pero 
asi como en la primera de las citadas existe ademås una identidad lógica, 
por declararse en el predicado una nota esencial para la definición del 
triångulo, en la segunda dicha identidad lógica no puede presumirse, ya 
que el predicado enuncia una propiedad que, si bien necesariamente 
derivada del sujeto, no se halla incluida en su definición. De todos modos 
en esta misma diferencia entre las proposiciones fisicas y las matemati 
cas se echa de ver que tanto a unas como a otras se aplica la interpreta 
ción de las «definiciones» como aclarativas de cor ceptos, frente al sentido 
trascendental inherente a los ejuicios atributivos». Véase sobre este teme 
a LiARD: Des définitions géométriques et des définitions empirique. 
(Alcan, Paris). Una aplicación y al mismo tiempo confirmación importan 
tisima de esta doctrina, nos ofrece la historia de la filosofia en el sofistice 
argumento llamado «ontológico» para demostrar la existencia de Dios 
Indudablemente, la sexistencia» de Dios va comprendida en su idea» 
pero es a titulo de «contemplación inmanente», no de «afirmacion tras 
cendental»; para pasar de aquélla a ésta falta el apoyo de una prueba 
Mås aun: es no menos indudable que en la Realidad divina la existencia 
se halla con la esencia identificada, pero, no habiendo entre ellas identi- 
dad lógica, el tránsito sin prueba de la una a la otra es ilegitimo. La pro 
posición «Dios existe» es de las que los escolásticos llaman «per se nota 
quoad se», pero no «per se nota quoad nos». Véase SANTO TOMÄs: Summa 
Theologica, I Pars, q. II, art. I. 
(1) Corrientemente, sin embargo, se dice que toda proposición enun¬ 
ciadora de un juicio significa la «atribución de un predicado a un sujeto» 
Indudablemente, en las simples definiciones, puras aclaraciones de con- 
ceptos inmanentes al espiritu, no se intenta mas que esto. En los juicios 
propiamente atributivos, dicha fórmula sólo podria aceptarse en la hipo 
tesis (que de hecho sucede) de que a los términos «sujeto» y «predicadoz 
se dé ya un sentido trascendental, es decir, se les suponga ya en ecuación 
con un orden de realidades ulterior a la conciencia humana. Pero comd 
de esta «suposición» no debe partirse en una teoria critica del conoci 
miento, de ahi que la ecuación fundamental en las proposiciones de aque 
Ila clase no sea la que se establece entre el sujeto y el predicado, sino en 
tre el entendimiento que se representa a ambos y la cosa por ambos re 
presentada, conforme a la formula clåsica de la verdad: adaequatio intel 
lectus et rei. Sobre el sentido acoptable que estos dos términos, entendi 
miento y cosa, puedan tener en una filosofia critica sin abandonar el espi- 
ritu de la tradicional o «perenne», véase al Cardenal MERCIeR en su 
Critériologie générale (5e éd.), pág. 28. 
Max-Planck-Institut für 
Real Aca 
ias Morales y Politicas 
europäische Rechtsgeschichte
	        
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