Full text: Pedregal Sánchez Calvo, José Manuel: Tesis: La prerrogativa regia y la reforma constitucional

CONTESTACIÖN 
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enjuiciamiento y de resolución, o uno solo. No pensemos en 
si ha de llamarse Consejo, Junta o cosa parecida; prescinda- 
mos de si serâ tan numeroso que forme un Congreso delibe¬ 
rante, o tan reducido que venga a ser esencialmente oje 
cutivo. Acaso se formen los cuatro poderes internacionales 
de que se viene hablando: legislativo, ejecutivo, de justicia 
y de sanción: ya lo tenemos formado, sea el que se quiera; 
el que resulte de liberaciones, que de todo tendrán, menos 
de fáciles. 
Pensar que podria vivir un solo dia sin Reglamentos, Es¬ 
tatutos o Códigos que las ataran, seria puerilidad manifiesta, 
y lo mismo diria al que pensara que esas disposiciones po 
dian tener eficacia, si no comprendian los compromisos que 
todas las naciones contraïan, renunciando a la libertad de 
oponerse a lo que se estipulara. Pero no basta: la eficacia 
principal estriba en la sanción para los que no se sometan, 
y en la posibilidad de imponerla. Y ya nos encontramos con 
que el organismo no podrå funcionar sin una fuerza armada 
de uno u otro género; pero, en suma, una fuerza. 
Porque podrâ estipularse el desarme general, o más bien, 
la reducción de los armamentos, a lo que se estime pro 
cedente; pero renunciar a las armas, renunciar a la fuerza 
publica, es absolutamente imposible, ya porque acabamos de 
ver que el nuevo organismo la necosita, ya porque no pue 
den pasarse sin ellas las naciones para su gobierno interior, 
si han de cumplir las leyes, respetar el derecho y atender a 
la paz publica en los conflictos que a diario la perturban. 
Y teniendo todas las naciones fuerzas marciales, y unas 
inexcusablemente mâs que otras, ino serâ de temer la impo¬ 
sición de los más fuertes? Se dirá, es cierto, que ninguna po¬ 
drâ ser poderosa contra el conjunto de todas las demás; pero 
zy si en determinadas circunstancias los mutuos intereses 
agruparan a unas cuantas, y mejor si eran las mâs podoro¬ 
sas, de suerte que tuvieran más votos y mås fuerza, primero 
en los acuerdos del organismo, y después, más fuerza arma¬ 
da para el empleo de la fuerza, que ya hemos visto lo dificil 
Max-Planck-Institut für 
ales y Politicas 
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