Full text: Redonet López-Dóriga, Luis: Tesis: El trabajo manual en las reglas monásticas

DISCURSO 
584 
hermanan á los cristianos, los judios esenios y terapeutas. 
Los primeros, constituyeron una nutrida colonia, que en la 
soledad del campo, después de un noviciado de tres afios, se 
juramentaban en la präctica de las virtudes y trabajaban la 
tierra, sin olvidar la oración; los terapeutas, conocidos por 
el tratado de Philon, De Vita Contemplativa, mâs se consagra¬ 
ron á la contemplación que al trabajo, pero practicaron una 
vida que en su reparto parece arrancada de cualquiera de 
las reglas monásticas. Estudian y discuten los autores, si los 
solitarios anacoretas y los primeros cenobitas de nuestra 
Iglesia, nacieron 6 no de estas primordiales manifestaciones 
humanas del espiritu de perfección (28). Hildebrando, refi¬ 
riéndose de un modo concreto à los cenobitas, recoge los 
principales pareceres, encerrándolos en tres grupos. Forman 
el primero: quienes los derivan de los judios, ya esenios, ya 
fariseos, ya saduceos, que ad colles, ad hortos, aliaque loca 
solitaria abierunt; aquellos que acuden à los cristianos naza¬ 
renos de vida austera, y los que, como San Jerônimo (Ep. dd 
Paulinum), piensan en los judios recabitas, que habitaban en 
tiendas y vagaban por los pastos y los agros, cultivando vi¬ 
has. Constituyen el segundo grupo, los partidarios, con Ca¬ 
siano (Collatione, 18, c. 4), de fundamentar el cenobitismo, 
en el instituto apostélico, en el que los fieles vendian sus bié¬ 
nes para poner el precio à los pies de los Apôstoles, y que 
los diaconos repartiesen el acervo comûn en la medida né¬ 
cesaria al sostenimiento de la vida de cada cual. El tercer 
grupo, con Baronio al frente (Annalium, t. 3.9), reduce el 
nacimiento de los cenobitas, à la evolución sufrida por los 
eremitas (29). Juzgo esta ültima la mäs lögica y fäcilmente 
demostrable, como me parece indiscutible que de los ascetas 
cristianos de toda clase, no precisamente anacoretas, nacie¬ 
ron éstos, que constituyen la primera de las tres clases de 
monies que distinguen San Jerónimo y Casiano (Ep., XXII, 34; 
Coll. XVIII, 4), sin que en los principios fuese necesaria la 
diferenciacion que más tarde estableció San Isidoro, entre 
eremitas y anacoretas propiamente dichos (De ecclesiasticts 
k 
Real Aca 
rales y Politicas 
europäische Rechtsgeschichte
	        
Waiting...

Note to user

Dear user,

In response to current developments in the web technology used by the Goobi viewer, the software no longer supports your browser.

Please use one of the following browsers to display this page correctly.

Thank you.

powered by Goobi viewer