Full text: Redonet López-Dóriga, Luis: Tesis: El trabajo manual en las reglas monásticas

DEL EXCMO. SR. D. LUIS REDONET Y LÖPEZ DÖRIGA 
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tieren el sitio y la necesidad de aire, sin que, ni aun enton¬ 
ces, anduviesen con senas entre si: al oir tocar para el refri¬ 
gerio que se Ilamaba mixto, los monjes pedirian permiso 
para ir à tomarle, y de paso preguntarian lo que habrian de 
hacer después. Para no restar tiempo al trabajo, ó cantaban 
las Horas en el mismo campo cuando estaban en él, ó lo ha¬ 
cian en la iglesia, pronto y con la rapidez que consintiera la 
debida gravedad. Cuando el prior no oia la senal para la ora¬ 
cion, tenia que avisarle cualquiera que la oyere, pues para 
el rezo se suspendia el trabajo aun en tiempo de la siega. Los 
que conducian alguna carga al sonar el toque, la deposita 
ban, para acudir al rezo, alli en donde entonces se hallaren, 
à no tratarse de cargamento que pudiera sufrir, como el pan¬ 
el vino, el grano y demâs provisiones y cosas de idéntica na¬ 
turaleza, en cuyo caso habria de buscarse un sitio á propó¬ 
sito. Siendo muy lejos del monasterio por donde el portador 
andaba, dejaria la carga en el suelo, diria la Hora, y vol- 
viendo à tomar aquélla, continuaria su camino. Los instru¬ 
mentos, una vez concluido el trabajo, se dejaban en el sitio 
de donde se sacaron, ó se entregaban al prior, menos los hor¬ 
nillos, escardillos, horcas, rastros y hocillas, que en tiempe 
de esquileo, de escarda, de poda y de recolección, los cuidaba 
cada cual, poniéndolos junto à su cama (De labore: cap. LXXV, 
parte III, Sthefanus Usus). Un interesante capitulo dedicaron 
los primitivos usos, à la regulación del trabajo en época de 
siega y recolección (LXXXV: De tempore secationis et messio¬ 
nis). Para ganar tiempo, se decian las misas privadas, mien 
tras se cantaba la solemne, y en seguida salia el convento à 
trabajar, sin perjuicio de que ello se hiciere antes de prima 
cuando fuera necesario. Segûn refiere Martene y admite Cal¬ 
met, en la abadia de Claraval, desde su fundación hasta el 
ano 1293, los monjes no decian ni oian misa los dias labora¬ 
bles, en la época de la cosecha, sino que salian del monaste¬ 
rio muy al amanecer para reunirse á trabajar en el campo, 
hasta la hora de la comida. Dice Vacandard, que para salvar 
los forrajes y granos, se transferia sin escrûpulo la hora del 
Max-Planck-Institut für 
ias Morales y Politicas 
Real Academa 
europäische Rechtsgeschichte
	        
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