Full text: Redonet López-Dóriga, Luis: Tesis: El trabajo manual en las reglas monásticas

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DISCURSO 
El mal, con los abusos y corruptelas que denuncia Pedro 
el Venerable, se prolongó hasta que en el siglo x (11 de sep¬ 
tiembre de 910) Guillermo, duque de Aquitania, fundó la 
abadia de Cluny, poniendo al frente de ella á Bernón, abad 
de Baume, al que pronto se unieron algunos nobles y no po¬ 
cos monasterios, para constituir la celebérrima Congrega¬ 
ción cluniacense, de decisiva influencia religiosa, social y po¬ 
litica en el mundo entero, incluso Espana, cuyas primeras 
relaciones con Cluny, datan del reinado de Sancho de Na¬ 
varra (970-1035), aunque en parte, sólo en parte, tenga razón 
D. Vicente de la Fuente, al afirmar que en nuestra patria ha¬ 
cia menos falta que en otras, la austeridad de la reforma clu¬ 
niacense, porque «es un error creer que nuestros monaste¬ 
rios benedictinos estuvieran relajados» (97). Admiradores 
sinceros y adversarios desconfiados y hasta rencorosos, ha 
encontrado la Orden benedictina de Cluny, segün con razón 
asevera Dom Ursmer Berlière (Cluny: Son action religieuse 
et sociale) (98) y yo mismo he de confesaros que dejando à 
un lado mis aficiones artisticas, simpatizo mucho más con la 
obra modestamente austera de cartujos, cistercienses y tra¬ 
penses, que con los esplendores politicos, de culto y hasta 
arquitectónicos de los monjes de Cluny. Mas todo tiene su 
tiempo, y fué entonces no sólo conveniente sino necesaria, 
la acción social de los cluniacenses, magistralmente estudiada 
por Ernest Sakur (99). 
San Odón, sucesor del primer abad, estableció unos re¬ 
glamentos que no se redactaron hasta el siglo XI, recogidos 
segün creo, por el monje Udalrico, bajo el nombre de Anti¬ 
quiores Consuetudines, y legisladores fueron también los aba¬ 
des, no tan conocidos, Enrique y Juan, cuyos estatutos pu¬ 
blicó Pedro el Venerable (100). 3Será preciso decir que la 
nueva Congregación no renegó del trabajo manual? Con los 
estatutos å la vista, no se puede afirmar de un modo tan ab- 
soluto como lo hace Hildebrando, que operas manuarias non 
tractabant. Lo cierto es que segûn las Antiquiores Consuetu¬ 
dines, no sólo trabajaban los cluniacenses en oficios caseros, 
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Real Academia de Ciencias Morales y Politicas 
europäische Rechtsgeschichte
	        
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