Full text: Aramburu y Zuloaga, Félix Pío de: Tesis: La actual orientación del derecho penal y de la lucha contra el delíto

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CONTESTACIÖN 
Suprimidos y bien suprimidos están en nuestro pais el 
lâtigo y otros castigos corporales; pero zes licito permitir en 
las cârceles y presidios consumos superfluos ó de placer. 
como son las bebidas que contienen alcohol y el tabaco? 
Empezando por éste, jno parece lo natural que se infiera 
una mortificación, que después de todo es moralizadora, 
prohibiendo fumar à todo el que cumple sentencia firme? 
No es muy posible que la abstinencia forzosa del tabaco 
obrara en muchos tanto ó más que la pena propiamente 
dicha? 
Y en cuanto al vino, que más que necesidad es placer. 
que no es preciso para nadie, pero menos aun para el que 
indica con su conducta una anormalidad, extravio ó defi¬ 
ciencia de gobierno propio, no seria conveniente, mora¬ 
lizador, altamente adecuado al objeto que se persigue, pro¬ 
aplauso, respondia al propósito de establecer el trabajo al aire libre para 
la población penal, y es lamentable que no llegara á convertirse en ley 
En su preámbulo se lee lo siguiente: 
«La implantación del trabajo en las prisiones no ha producido en Espa¬ 
na los resultados apetecidos, hasta el punto de que, de un lado las funda 
das quejas de la industria libre, por la ruinosa competencia de la peniten 
ciaria, y de otro la mala organización de ésta, han producido el fracaso 
del sistema, ya completamente desacreditado por su ineficacia, asi en el 
aspecto correccional como en el económico.» 
El Sr. Cadalso ha tenido la bondad de informarme acerça de este 
punto, en los siguientes términos: 
«El trabajo penitenciario se halla por organizar en nuestras prisiones. 
El Codigo le hace forzoso, como es sabido, para los condenados à cadena¬ 
reclusion y presidio. Aunque legalmente es obligatorio, en la práctica 
resulta voluntario porque siempre hay más penados que desean trabajar 
que industrias en que poder colocarlos. Las diferencias que establece el 
Codigo respecto à la distribución del producto tampoco se observan ni 
se tiene en cuenta la clase de condenas que extinguen. 
»La regla general en las industrias contratadas y en las que los reclusos 
éjercen por su cuenta es dividir las utilidades en tres partes: el 50 por 100 
para el Estado, haciendo del otro 50 por 100 dos partes: 25 por 100 que 
ingresa en el fondo de ahorros de cada operario, y el otro 25 que se le 
entrega en mano y del cual dispone libremente. 
»Ademâs del trabajo contratado y concedido à industriales libres, exis¬ 
te el llamado «por Administración», en el que la oferta es muy inferior à 
Max-Planck-Institut für 
ias Morales y Politica. 
Real 
europäische 
tsgeschichte
	        
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