Full text: Osma Scull, Guillermo J. de: Tesis: La protección arancelaria - análisis de su coste y de su justificación

DEL ILMO. SR. D. GUMERSINDO DE AZCÄRATE 
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que ocurre en Victoria y Nueva Gales del Sur. Hace algunos 
anos tenian una condición próximamente igual; si acaso, 
Victoria era mås rica y estaba mås poblada. En mal hora 
ésta implantó la protección, y resulta que Nueva Gales del 
Sur tiene mås población, más comercio, y por lo que hace á 
las industrias fabriles, las no protegidas de alli han prospe¬ 
rado mås y emplean más brazos que las protegidas de Vic¬ 
toria. 
La lamentación de que el extranjero nos inunda con sus 
mercancias baratas es muy original, dice Lord Avebury. Si 
no las necesitamos, ipor qué las compramos? Parece que si 
nos las diesen de balde, seria todavia mejor. Con frocuencia 
nos quejamos de la carestia de las cosas, pero no hay nadie 
que se queje porque estén baratas. Es que debemos desear 
que encarezcan el te, el café, el algodón y la lana? Con este 
motivo, recuerda la famosa petición que Bastiat ponia en la¬ 
bios de los fabricantes de lámparas, porque si celebramos 
que no nos cueste nada la luz de dia, debemos celebrar te¬ 
nerla barata de noche. 
En cuanto à las relaciones con las colonias, es de notar 
que Mr. Balfour, discrepando de Mr. Chamberlain, no en- 
tiende que cabe establecer tarifas diferenciales en favor de 
aquéllas, sin duda por la imposibilidad de gravar las subs¬ 
tancias alimenticias y las primeras materias; lo que propone 
es conducirse con los paises extranjeros como ellos se condu¬ 
cen entre si, ya que de teorias económicas no hacen caso; en 
una palabra, emplear el sistema de represalias. Pero, aparte 
de que éstas hacen más dano al pais que apela á ellas que à 
aquel contra el cual se esgrimen, es un hecho que Francia lo 
ha intentado y fracasó, y å Alemania y á los Estados Unidos 
les ha sucedido lo propio. Han subido el Arancel y no han 
logrado quebrantar las tarifas extranjeras; y si lo hubiesen 
conseguido, por virtud de la cláusula de nación más favore¬ 
cida, hubiera Inglaterra compartido el beneficio. 
Tres casos de guerras de tarifas hemos presenciado recien¬ 
temente y ninguna ha logrado lò que se buscaba: entre Fran¬ 
Max-Planck-Institut für 
rales y Politica 
as Mo 
eschichte 
uropäische Rechts.
	        
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