DEL EXCMO. SR. D. MARCELINO MENÉNDEZ Y PELAYO
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esta misma conciencia colectiva é ideal no tiene más
que un valor inmanente y derivado de la experiencia.
Y es claro que de lo inmanente y de lo empirico puede
brotar, à lo sumo, una moral restrictiva y de limitacion, -
fundada en el principio de la relatividad y limitacion -
de nuestro conocer, pero nunca una moral persuasioa, -
para la cual siempre se requiere más sólido fundamento -
que el de una concepción meramente hipotética.
no sobre lo que es, sino lo que deberá ser el mundo. La
tentativa para combinar y reducir á un solo sistema el
realismo y el idealismo, y resolver de este modo la angustiosa -
crisis presente, es, sin duda, nobilisimo empeno
y demuestra en los que lo intentan verdadera capacidad -
y potencia filosófica, pero tal empresa será estéril.
si, por huir del antiguo dogmatismo metafisico, se va
à parar à un idealismo sin consistencia, que ni puede
servir de fundamento à una plena y adecuada interpretación -
de lo real, ni mucho menos restablecer el imperio -
del bien y de la justicia en la perturbada conciencia -
de la presente generación. Si el fondo del ser y del
bien es cosa meramente hipotética; si el contenido de
la moral se reduce quizá á la infinita serie de las evoluciones -
fenomenales, poco medra la causa de la moral
con este nuevo dilettantismo pseudo-idealista, con este
romanticismo ético, tan Ileno de buenos deseos como
impotente para realizarlos; y no es de extranar que los
espiritus positivos y no muy avezados á las ingeniosas
sutilezas de la pura especulación prefieran por más clara, -
logica y consecuente la moral de Hebert Spencer,
que à su modo tampoco niega lo incognoscible, y deja
à salvo todo el fondo hipotético é ideal, que cada uno
puede fantasear á su arbitrio.
Más bien que seguir á nuestro nuevo companero en
su hábil disección y refutación de la moral positivista,
he preferido Ilamar vuestra atención sobre este nuevo
Real Academia de Ciencias Morales y Politicas
europäische Rechtsgeschichte