Full text: González Díaz Tuñón, Zeferino: Tésis: La causa principal originaria, ya que no la única, del malestar que esteriliza y detiene la marcha de la sociedad por los caminos del bien, es esa gran negación oculta y encarnada en el principio racionalista: la negación de Dios, la cual es principio generador del mal en todas sus formas

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DEL SR. D. FR. ZEFERINO GONZÄLEZ 
filosofia cristiana. Si el gran apologista africano pudo 
decir con profunda verdad que el alma es naturalmente 
cristiana—testimonium animae naturaliter christianae. 
-bien puede decirse también que cuando la razón huma¬ 
na no se halla inficionada por el espiritu de la soberbia y 
de la rebelión contra Dios, gravita espontáneamente y se 
aproxima à la verdad cristiana, como se aproximó la ra¬ 
zön de Platón y de Aristóteles, aun antes de que se deja- 
ra ver sobre la tierra aquel Logos eterno, presentido y 
esperado por el gran discipulo de Sócrates, y à pesar 
también del vacio inmenso producido en la filosofia anti¬ 
gua por la ausencia de la idea luminosa de creación, sin 
la cual no es posible resolver con acierto el problema 
cosmológico. 
He dicho que la corriente filosófico-racionalista lleva 
en su seno la tesis ateista, como ültimo y espontáneo tér¬ 
mino de su evolución, á través de sus formas ó manifes¬ 
taciones principales; y esta indicación se halla en perfec¬ 
ta consonancia con la ley lógica. El término de una evo¬ 
lución, y de una evolución filosófico-cientifica, debe es¬ 
tar, no puede menos de estar en relación y armonia con 
el punto de partida y con el criterium general de esa 
misma evolución. Ahora bien: jcuál es el punto de parti¬ 
da, cuál es el criterium general de la filosofia racionalis¬ 
nas: hace mención de una división de los sabios en dos clases, como 
de una clasificación generalmente admitida, Ilamándose los unos teó¬ 
logos y los otros filósofos. 
»Dábase el primer nombre à los que se ocupaban en recoger y 
penetrar el sentido de las verdades que Dios comunicó á los hombres 
desde el origen del mundo, verdades que, sin haberse perdido jamás 
enteramente, eran transmitidas de boca en boca y de generación en 
generación. Por el contrario; los filósofos eran aquéllos que, lejos de 
atenerse á la tradición y á la autoridad, apenas les. prestaban aten¬ 
ción, tomando por guia en el estudio de las verdades el raciocinio in¬ 
dividual.» Nuevo ensayo sobre el origen de las ideas, sec. IV, cap. I, 
art. 26. 
Max-Planck-Institut für 
Politicas 
europäische Rechtsgeschich
	        
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