Full text: Eijo Garay, Leopoldo: ¬La persona juridica

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das suertes, la conclusión de M. Clemens deja en el alma un gran des¬ 
consuelo, porque su esfuerzo laudabilisimo en la honda y bien orien¬ 
tada investigacion para fundamentar la realidad de los grupos soctales 
y afirmar su personalidad moral, que dice les corresponde por naturale¬ 
za, queda truncado y resulta completamente baldio al entregar la tesis 
de su personalidad juridica a las fluctuaciones y criterios variables de 
las legislaciones positivas o a las combinaciones y manejos de la techica. 
Que eso pasa de facto no es dudoso; pero que deba pasar y teoricamen- 
te se justifique es lo que no puede aceptarse. 
M. Clemens, sin darse cuenta, al hacer esta afirmacion ha abando¬ 
nado el terreno de los principios en que se nrovia y ha penetrado en el 
de los hechos. Lo prueba la argumentación que emplea en defensa de su 
tesis. "El derecho—dice—, en tanto que reglamentación social, deter¬ 
mina las relaciones engendradas por la vida en sociedad. El enuncia los 
postulados actuales de la justicia conmutativa, distributiva y social. Mas 
no importa cómo asegura el reino de lo justo con tal de que lo aségure. 
El usará todos los medios técnicos que le parezcan buenos, y la perso¬ 
nalidad juridica es uno de ellos. 
Poco engranan estos argumentos con las declaraciones que en la 
misma página hace de que la actividad juridica de los grupos "sera con¬ 
sagrada positivamente por la autoridad encargada de asegurar la justi¬ 
cia", y que la intervención del legislador es en este punto la misma 
que en otros; a saber: que no puede ser cuestión de favor, como cuando 
se trate de determinar positivamente los derechos individuales. En con¬ 
secuencia de estas declaraciones el derecho, al determinar las relaciones 
engendradas por la vida en sociedad, deberá determinarlas como co¬ 
rresponda a su naturaleza intrinseca, pues de otro modo no se cum¬ 
pliráan los dictados y exigencias de la justicia, y no se enunciaran de¬ 
bidamente sus postulados, y no asegurará plenamente el reino de la jus¬ 
ticia para lo que no es baladi y sin importancia, por tanto, el cono se 
asegure. Y aunque pueda usar de todos los medios técnicos que le pa¬ 
rezçan buenos para este aseguramiento, y entre ellos el de la personifica¬ 
ción civil, es obvio que bien afirmada y reafirmada la personalidad mo¬ 
ral de los grupos, el derecho y el legislador no tienen opción en este 
punto, y deben reconocer la personalidad juridica de los grupos so¬ 
ciales. 
Históricamente, en relación con las legislaciones positivas, no cabe 
duda que éstas, segûn las circunstancias de lugar y tiempo, han em¬ 
pleado utilmente diversos medios técnicos en reconocimiento más o me¬ 
nos completo y perfecto de la actividad juridica de los entes sociales. 
Max-Planck-Institut für 
Real Academia de Ciencias Morales y Politicas 
europäische Rechtsgeschichte
	        
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