Full text: Zozaya You, Antonio: Libertad e individualismo

politica, de la Ciudadania y de los Derechos de la Personalidad? Si el 
hombre no es libre para determinarse en la volición, inutil es considerarlo 
como ente juridico, ni como algo mas que una cabeza de rebanno. 
No es el Determinismo cientifico, sino la sistematización del viejo fa¬ 
talismo, del Ananké, principal personaje en la tragedia griega, ante el 
cual todos los esfuerzos del héroe para librarse de ser arrastrado a los 
crimenes mâs abominables, incluso al parricidio y al incesto, son siempre 
esteriles. Es el obscuro Fatum de los romanos, deidad implacable que im¬ 
pone su fallo inexorable, a despecho de todas las ansias de perfecciona¬ 
miento y de bondad. 
lodo evoluciona en el tiempo. Decia un humorista que hasta el diablo 
en el arte progresa y que no es el mismo el violento rebelde desnudo de 
MILTON que el caballero astuto y elegante de GOETHE, que simboliza el 
escepticismo moderno, ciertamente mefistofélico. Se hizo el fatalismo más 
piadoso y reverente en MAHOMA, que lo transformó y enalteció, en cierto 
modo, al hacerlo depender, no de deidades siniestras ignoradas o de 
fuerzas brutales también desconocidas, sino de la Voluntad divina. Todo 
cuanto sucede, estaba ya escrito. Pero también asi la libertad del hombre 
queda anulada. Las consecuencias del fatalismo musulmán se ven en su 
raza bien patentes: no pueden ser otras que la pasividad, el decaimiento 
material y moral, la miseria y la servidumbre. 
Hay, ciertamente, un providencialismo en la vida, como lo hay en la 
Historia. Todo cuanto ocurre es bien que suceda y se encamina a inescru¬ 
tables designios; pero estos designios se valen de la voluntad humana, 
como de uno de los principales factores de progreso. No en balde hay en 
el hombre algo inmaterial que, segun los histólogos más insignes, no pue¬ 
de ser explicado por una evolución del protoplasma y por algo siente el 
ansia de un enaltecimiento progresivo sublime. 
Aun subsiste en las masas ignaras el primitivo fatalismo. Son muchas 
las personas que suponen que de nada sirve luchar contra la adversidad, 
porque todo depende de la fatalidad o del azar y casualidad que no exis¬ 
ten; porque no son sino el conjunto de factores y de causas por nosotros 
desconocidos, lo que llamaban los teólogos «accidente». Las consecuen¬ 
cias del fatalismo no pueden ser más desastrosas para los individuos y 
para las colectividades y, de un modo pragmático, puede decirse que de¬ 
muestran su falsedad. A las doctrinas, como a los hombres, es aplicable 
la frase evangélica: «Los conoceréis por sus frutos». A fructibus eorum 
cognoscestis eos. 
Comenzó a sistematizarse el Determinismo en HoBBES y, luego, en 
HUME y TOMAS REID. Podemos-decia el primero-querer hacer las co¬ 
Max-Planck-Institut für 
Real Academia de Ciencias Morales y Politicas 
europäische Rechtsgeschichte
	        
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