Full text: Sangro y Ros de Olano, Pedro: Opinión pública y masa neutra

ser — ha sido— la explicable en el temporal prevalecer 
de concepcion pagana, que, antanno, el propio paganismo 
comenzô a corregir. El espiritu moderno, la naturalista 
teorizacion moderna, incide, reincide en lo peor. Tras no 
pocas experiencias, pruebas de rigor inusitado, aquella 
filosofia perenne, temporalmente proscrita, alejada, sale 
del apartamiento, se compensa de la vejación, torna li¬ 
bre à florecer; el caudal aumentado; preciosas, muchas de 
las aportaciones, enriquecen, novan, agrandan el patrimo¬ 
nio comun. « Cabe labor más digna—soportando hostili¬ 
dad—que la realizada, buscando el bien en el mal mismo. 
reconociéndolo ajeno, muchas veces, a la intención con 
que se profesan sistemas, tampoco en todo reprochables? 
«En qué doctrina no hay "un fondo de verdad', alma de 
verdad", a que debieron su fuerza de expansión los erro¬ 
res? l'al aqui decia, y con toda autoridad, el P. Arnáiz. 
recordando cômo la razón dió motivos — sobrados, fre¬ 
cuentes—a desconfianzas y dudas; éstas muy propias de 
quiènes se paran—con exceso-a razonar, y también de 
quiènes, deteniéndose a oirles—más pagados de razona¬ 
mientos que de razones—, debilitan, entorpecen, a veces 
frustran la accióon. De la razón con detrimento, a su cos¬ 
ta, la filosofia de la acción prosperó, generalizándose. 
Cuando respondia a espontáneo impulso natural—natu- 
ral, sana tendencia—, «cômo no habian de ser en mucho 
saludables los reconocimientos y las obras? Requieren. 
para bien ser, cooperación de facultades; sostenida aten¬ 
cion del inteligente comprender, que sabe sentir; firme 
perseverante voluntad. Entre los hombres de función so¬ 
cial, cumplida en menesteres del trabajo, que sucesiva¬ 
mente la Academia llamó a si, está el Marqués de Guad¬ 
el-jelu, nada empirico y no meramente técnico. Le pre¬ 
paran e informan aquellos principios que incomparable¬ 
mente ordena la tan esclarecida filosofia tradicional; 
siempre estuvo ésta, en nuestra Academia, muy bien re¬ 
présentada (1); aun como presente, el P. Arnáiz. De él. 
(1) Tuvo, ya antes del P. Arnáiz, ilustres representantes; los tiene. El 
Cardenal Mercier, fué también nuestro-caso unico—, como Académico ho¬ 
Max-Planck-Institut für 
Real Academia de Cencias Morales y Politeas 
europäische Rechtsgeschichte
	        
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