Full text: Palacios Morini, Leopoldo: ¬Los mandatos internacionales de la Sociedad de Naciones

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1898, el vital incidente de Fachoda, siguió equidistante de 
las dos grandes alianzas, en su splendid isolation. Fueron los 
planes navales de Tirpitz y el indispensable discurso del 
Kaiser proclamando este anno que el futuro de Alemania es¬ 
taba en el mar, los que la hicieron mezclarse a los sistemas 
continentaies, su two-Power Standard, muy afectado por la 
amenazadora nueva flota. El testamento politico de Moltke, 
que, previendo la superioridad en tierra de su patria, y la 
de Inglaterra en el mar, complementándose, sin posible com¬ 
petencia, las impulsaba a aliarse, resultaba asi falseado. 
No obstante, como las ligaban intereses de las Casas rei¬ 
nantes, intimas conexiones nacionales y comunidades de 
negocios, intentaron juntarse. No lo lograron, a pesar de 
los esfuerzos de J. Chamberlain (66). Inglaterra pactó, en 
100i, una alianza con el Japón, ya triunfador de China, 
y lo utilizó para vencer a Rusia, con la que, por el mo¬ 
mento, y queriendo extranarla de Francia, simpatizó Ale¬ 
mania. Esta crecia cada dia en fuerza y esplendor; ganaba 
también en conflictos. Francia e Inglaterra Ilegaron, en 
1904, a un acuerdo en forma de convención, que no de tra¬ 
tado, en que se prometian mutua ayuda para resistir la ex¬ 
pansión alemana; firmaron también declaraciones que po¬ 
nian fin a todas sus querellas, especialmente en Marruecos 
y Egipto. Asi los conservadores como los liberales ingleses 
aplaudieron. Y lo mismo la opinión pûblica. Sólo un pro¬ 
fundo observador (67), Lord Rosebery, desafió la populari¬ 
dad clamando: "Mi dolorosa y suprema convicción es que 
este acuerdo es más a propósito para producir complicacio¬ 
nes que para crear la paz". Inglaterra y Rusia se concerta¬ 
ron también acerca de sus intereses asiáticos en 1907. Asi 
nació la "Triple Entente" frente a la "Triple Alianza". Se 
(66) Winston S. Churchill, The World Crisis, 1911-1914, pág. 91. 
(67) 
Winston S. Churchill, ibid., pág. 22. El juicio sobre Lord Rosebery es 
suyo. 
Max-Planck-Institut für 
Real Academia de Ciencias Morales y Politicas 
europäische Rechtsgeschichte
	        
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