Full text: Goicoechea Cosculluela, Antonio: ¬El problema de las limitaciones de la soberanía en el derecho público contemporáneo

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cia nuestro eminente compannero Bonilla- no puede circuns¬ 
cribirse a ser un mero limite de acción y de libertades indi¬ 
viduales; requiérese forzosamente senalar al Derecho una 
finalidad positiva propia y esa finalidad no puede ser otra 
que el bien...» (95). 
Atribuyendo al Derecho el bien, el fin, el interés como 
contenido, y a la vez como barrera; dejando, como es logico. 
al criterio colectivo la apreciación de la medida en que debe 
otorgarse al bien poseido la protección juridica, el problema 
de la compatibilidad de la autonomia personal, con la regla 
social habrá dejado de serlo, porque no podrá hablarse de 
voluntades selváticas, ni de derechos ilimitables, ni de li¬ 
bertades absolutas, y el interés se habrá convertido en el 
punto obligado de colaboración y de-enlace entre la libertad 
individual y la norma objetiva (96). 
La singular concepción que del Derecho subjetivo se for¬ 
maron los autores de las declaraciones de Derechos explica 
cômo de los elementos esenciales que Ihering distinguia en 
todo derecho, el elemento substancial de la utilidad y el 
formal de la protección juridica, las Declaraciones de Dere¬ 
(95) Adolfo Bonilla, Concepto y teoria del Derecho, pág. 145, acaso la obra 
primera de la serie brillantisima con que su insigne autor ha enriquecido la literatura 
juridica espannola. 
(96) La convicción de que no puede existir sin participación de la voluntad 
colectiva verdadero derecho subjetivo, ha penetrado en los cerebros de modo tal 
que el propio Windscheid sostenedor el más caracterizado de la doctrina de la vo¬ 
luntad, se aviene a reconocer en las ultimas ediciones de sus libros que «la voluntad 
que aparece como substancia de los derechos subjetivos es realmente la voluntad 
del orden juridico y no la del titular del derecho.» (V. Duguit, ob. cit., tomo I, pág. 182.) 
Reconocido esto aqué queda de la teoria de la voluntad? 
Mi opinión, que en el texto razono, es que para reaccionar contra el concepto 
absurdo de los derechos ilimitables, heredado de la ideologia revolucionaria, no hay 
necesidad de admitir la doctrina de los deberes segun las funciones con que pre¬ 
tende substituir el derecho subjetivo Augusto Comte, sino restituir al derecho sub- 
jetivo su verdadera y cristiana significación, no respetando el libre albedrio inde¬ 
terminado, sino el determinado a un fin, en consideración a éste y unicamente en 
la proporción en que concurra a la realización del bien. 
No hay necesidad de decir que este concepto es totalmente opuesto al de Esmein 
(ob. cit., tomo I, pág. 543), quien, partiendo del concepto de que «sólo en interés 
individual funciona la sociedad politica» llega a la conclusión de Sièyes de que 
«el fin de toda institución publica es la libertad». Más bien hubiera podido decir que 
la libertad por si misma, el principio al que Donoso Cortés llamaba, no sin razón, 
excluyente y antisocial, no puede conferir derechos. 
Max-Planck-Institut für 
Real Academia de Ciencias Morales y Politicas 
europäische Rechtsgeschichte
	        
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