Full text: Ruiz Jiménez, Joaquín: Nacionalización y municipalización de servicios colectivos

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preclaros del siglo XVII, verdaderos apóstoles de la libertad 
del comercio y de la industria y progenitores, al final de ese 
siglo y en el transcurso del siguiente, de las disposiciones que 
consagraron de modo solemne y eficaz esa libertad. 
«Es indispensable y es de interés publico una politica de 
abastos», se venia diciendo antes de la supresión del impues¬ 
to de consumos, al que se atribuïa en gran parte la carestia 
de las subsistencias. Se proclamó repetidamente esa necesi¬ 
dad y se anunció el propósito firme de satisfacerla por el in¬ 
olvidable Canalejas; en la defensa de aquella innovación tri¬ 
butaria, durante la guerra que ha conmovido al mundo y 
después, se ha seguido reclamando esa politica. Pero nadie 
ha definido claramente en qué consiste su prâctica; mucho 
menos se ha razonado su teoria. Que precisa, que es urgen¬ 
te; pero tópicos y sólo tópicos se han expuesto como radica¬ 
les y seguros medios para organizar el mercado nacional y 
el abasto local, lo mismo en grandes que en pequenas locali¬ 
dades. 
A lo sumo, y esto es lo notable del caso, todo se ha remi¬ 
tido a la tasa de los articulos de primera necesidad y a la 
municipalización: una tasa para todo y una municipalizaciön 
por ciento de los terrenos de la Peninsula pueden hacernos creer que 
hemos nacido en un pais privilegiado». El resto lo descompone de la 
manera siguiente: un diez por ciento de rocas desnudas, un treinta 
y cinço por ciento de terrenos improductivos, y un cuarenta y cinco 
por ciento de terrenos medianamente productivos por falta de agua, 
por hallarse situados de una manera desventajosa o por ser de compo¬ 
sición desfavorable. 
Por su parte, el Instituto Geográfico y Estadistico, después de las 
operaciones que lleva a cabo, fija'en cuarenta y nueve millones de hec¬ 
târeas la superficie de la Peninsula, y descompone este total del modo 
siguiente: roça desnuda, cinco millones; terrenos improductivos, diez 
y siete; tierras medianas, veintidós; y tierras buenas, cinco millones. 
Resulta que casi la mitad de nuestro territorio es improductivo; y que 
no sirven para sembrar trigo esos veintisiete millones de hectâreas que 
pretenden los agrónomos de meeting; pero sirven en parte para pasto 
del ganado, que es una riqueza positiva, y era la principal de Espana 
antes de que desaparecieran dehesas y montes y veredas y canadas. Y 
esa pequenisima parte que nos resta, es lo que se quiere ahora roturar 
y expropiar para sembrar trigo! 
Max-Planck-Institut für 
Real Academia de Ciencias Morales y Politicas 
europäische Rechtsgeschichte
	        
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