Full text: Ruiz Jiménez, Joaquín: Nacionalización y municipalización de servicios colectivos

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francés, después de un largo viaje de información por Aus¬ 
tralia, ha dicho: «Una nación que se suicida»; y anade que el 
ideal del partido obrero australiano no es la pura doctrina 
socialista, con miras a la sustitución de la propiedad indivi¬ 
dual por la propiedad colectiva. 
Dependiendo la vida de los Gobiernos del partido obrero, 
no ha habido violencia de las loyes naturales por las loyes 
humanas que no se haya realizado. Se ha llevado la teoria 
intervencionista hasta los extremos mås radicales. Se ha fija- 
do por el Estado un salario minimo; se ha prohibido la inmi¬ 
gración para evitar la concurrencia de brazos; se han esta¬ 
blecido tarifas aduaneras para cerrar la puerta en absoluto 
a los productores extranjeros; y se ha fijado un salario 
de 8,75 para los obreros del Estado, con lo que se consi¬ 
guió que los campos quedaran sin brazos, pues los jornale¬ 
ros prefieren ir a las poblaciones donde realizan el ideal de 
una måxima ganancia con un minimum de esfuerzo; pues 
obligado el Estado a recibir cuantos solicitan colocación en 
la especie de talleres nacionales inventados, fué preciso en 
Nueva Gales, segün Mr. Bellet, dedicarlos a romper guijarros 
donde ninguna falta hacian, y en otras circunstancias a abrir 
hoyos que luego se hacian llenar de nuevo. Un ejército de 
haraganes, en suma. Mr. Bordat ha dicho «que ésta es alli 
una profesión reconocida y fomentada por el Estado». Esto 
no ha de extranarnos a nosotros que hemos pasado por tan¬ 
tas crisis del trabajo, atendidas por el Gobierno o por el 
Ayuntamiento. 
Las leyes impuestas por el partido obrero han suprimido 
la libertad individual. Un obrero no puede trabajar a desta- 
jo; a los menores de diez y seis anos, tampoco se les permite 
trabajar, y a las mujeres mås de cuarenta y ocho horas a la 
semana; los almacenes y las farmacias se cierran a una hora 
reglamentaria, a imitación del toque de queda de la Edad 
Media, por lo que un dia se procesó a un farmacéutico por 
haber despachado medicamentos fuera de la hora fijada para 
la apertura de los almacenes. «Se decreta, dice Bellet, cuan¬ 
do menos negativamente, las horas en que es permitido estar 
Max-Planck-Institut für 
encias Morales y Politicas 
europäische Rechtsgeschichte
	        
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