Full text: Silió Cortés, César: Maquiavelo y el maquiavelismo en España

que suponen la ausencia de toda moral; la energia se convierte enton¬ 
ces en una aspereza devoradora, de la que no son duenos, y que 
los hace odiosos.» 
Es Chamfort, que santifica de antemano los excesos revoluciona¬ 
rios del Terror, diciendo que no concibe ni quiere revoluciones al 
agna rosa, el que prepara el inmoralismo de Federico Nietzsche y a 
quien una mujer contemporânea suya, Mme. Helvetius, califica con 
frase exacta diciendo: «Cuando con él he conversado de manana, 
quedo para todo el dia desanimada y entristecida.» 
Se rebela con justicia el sennor Silió contra la idea, expuesta por uno 
de los más exaltados panegiristas de Gracián, Aubrey Rouveyre, y 
prohijada por el senor Ovejero, de que la progresión ideológica, a la 
que tantas veces se ha aludido de los moralistas pesimistas y créado¬ 
res o recopiladores de máximas para ensenanza y aprovechamiento 
en la vida, tengan por finalidad unica la creación de una moral eman¬ 
cipada e independiente y por punto de arranque «la formidable argo¬ 
lla de la fragua ignaciana», que prepara, con el aniquilamiento pre¬ 
vio de la voluntad, el uso de ella como instrumento para la domina¬ 
ción del mundo. El senor Silió hace con razón notar que el supuesto 
iniciador de tal moral independiente, reclinado sobre la argolla igna¬ 
ciana como sobre su mejor soporte, comenzó para salir a luz y difun¬ 
dir su sistema por soltarse de la argolla y arrojar lejos de si, como un 
estorbo, la inmutable regla de la obediencia ciega y del aniquilamien¬ 
to previo de la voluntad. De la misma manera que en el siglo XVII 
se estimaba por los detractores de la Compania de Jesus, con Pascal 
a la cabeza, que bajo la consabida argolla lo que se deslizaba era el 
contrabando de la moral casuista y acomodaticia, que tuerce los pré¬ 
ceptos de la ética para adaptarlos a las circunstancias y a los casos, 
con el propósito de conseguir triunfos y prevalecimientos colectivos o 
personales, pero siempre temporales y mundanos, los autores de la 
nueva teoria, ampliando el punto de vista y el campo de accion, con¬ 
vierten la antigua moral casuista en moral total sui generis y aparte, 
sin otro programa y otra bandera que los de Schopenhauer; el reem¬ 
plazo de la inteligencia que concibe por la volición que ejecuta y obra; 
de la idea, por la fuerza; del mundo, como representación, por el 
mundo, como voluntad. 
Prescindo, por no ser de este lugar, como ha prescindido el senor 
Silió, del examen de tal antigualla restaurada y modernizada, para 
afrontar otro problema que, tratándose de Gracián, no debe ser élu- 
dido: el de su significación y valer real, como pensador y como literato. 
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Max-Planck-Institut für 
lia de Ciencias Morales y Pol 
europäische Rechtsgesch
	        
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