Full text: Minguijón Adrián, Salvador: ¬Los intelectuales ante la ciencia y la sociedad

El espiritu se conduce como la encina que arroja sus be¬ 
llotas a tierra cuando el sol y el tiempo son favorables, sin 
cuidarse del querido rebano porcuno que abajo se agita en 
torno suyo.» Aûn seria esto defendible si los intelectua¬ 
les no arrojaran más que bellotas o berzas. 
En realidad, el determinismo no deja lugar a ningu¬ 
na concepción moral. Toda estimación de valores le está 
vedada. No se pueden extraer de los hechos normas idea- 
les de conducta. Unos hechos no pueden juzgar a otros he¬ 
chos ni una necesidad fatal a otras necesidades igualmente 
fatales, ciegas y necesarias. No se puede juzgar de los he¬ 
chos, sino en nombre de leyes superiores a los hechos. El 
pensamiento mismo, qué valor de universalidad, qué 
fuerza de afirmación, qué realidad de comprensión conten¬ 
dria si fuera meramente un producto fisiológico, localiza¬ 
do en un trozo de materia de estructura inestable? El pen¬ 
samiento pierde su valor y su sentido, y se ve en el caso 
de abdicar sus funciones. 
Hemos visto en la carta de Taine a Bourget palabras 
impregnadas de una profunda melancolia: «El gusto ha 
cambiado; mi generación está acabada.» Tenia razón Tai¬ 
ne. Una nueva era en el orden intelectual se anunciaba. 
La ola del positivismo, que un dia se irguió torva y si¬ 
niestra amenazando anegar todos los valores del espiritu, 
dejaba al retirarse, como deja la ola las conchas en la pla¬ 
ya, un rico legado al servicio de la contrarrevolución. 
Hasta entonces, la Revolución francesa conservaba un 
cierto poder de fascinación. La causa de la inteligencia 
aparecia identificada con la causa de la libertad. Una y 
otra despertaban el mismo entusiasmo sin limites. Una y 
otra aparecian confundidas en las nobles luchas por el pro¬ 
greso de la humanidad. Tirania y oscurantismo venian a 
ser misma cosa, y era natural que los tiranos, que eran unos 
apaga-luces, trataran de mantener a sus rebanos en la ig¬ 
norancia para dominarlos mejor. No siempre tenia esta 
idea a su favor la confirmación de la historia, pues es sa¬ 
(1) Il concetto Esicolégico della storia. 
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Max-Planck-Institut für 
Polit 
europäische Rechtsgeschich
	        
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