Full text: Tornos Laffitte, Cirilo: ¬El bien comun y nuestro derecho privado

Mas novedad que en las normas que directamente concier¬ 
nen al derecho de propiedad privada, viene a implicar la doc¬ 
trina del bien comûn en el derecho de obligaciones; pero sin 
que pueda desconocerse que éste trasciende a la propiedad, por¬ 
que por medio de los contratos se adquiere y se transmite, y, en 
su consecuencia, existe un notorio e intimo enlace entre las 
consideraciones hechas y las que, refiriéndonos ya a los contra¬ 
tos, pasamos a exponer. 
En materia de contratación, nuestro Código Civil, por ra¬ 
zón de la fecha de su publicación, se atuvo de modo principal 
al principio de la autonomia de la voluntad. El contrato, segûn 
él, surge por la simple prestación del consentimiento por las 
partes sin más que haya una causa y un objeto licitos; y en 
cuanto a la causa en los contratos onerosos, en que ha de ha¬ 
ber un equilibrio entre las prestaciones de los contratantes, son 
estos mismos los que libremente resuelven acerca de la equi¬ 
valencia entre ellas, sea o no verdad. Por esto el Código no 
acogió la rescisión por lesión, salvo en los casos especiales 
de menores y ausentes, y el de la particioón hereditaria, a pesar 
de que sus autores tuvieron ante si las normas juridicas regu¬ 
ladoras de la lesión ultradimidium, que siguen vigentes en Ca¬ 
taluna, y no consideraron oportuno recoger. Como eran, re¬ 
pito, tiempos de individualismo, no se percibió con relación a 
los contratos sino que eran fruto de la voluntad concorde de 
las partes; mas luego la doctrina del bien comun ha irrumpido 
en todo el derecho de la contratación e impuesto, para satisfa¬ 
cer sus exigencias, acentuadisimas atenuaciones en el aludido 
principio fundamental en el Código. Pero, afortunadamente, 
en éste existia, como dije antes, su articulo 1.255, que a la 
amplitud con que acoge la libertad de las partes para contra¬ 
tar une una amplitud no menor para la posibilidad de proscri¬ 
bir pactos. Si no han de contradecir éstos ni las leyes, ni la 
moral, ni el orden pûblico, la ley con disposiciones atentas al 
bien comûn, aunque por razón de éste tenga que resultar li¬ 
mitada o condicionada la libertad de los contratantes, es com¬ 
patible con el Código, que, sin pensarlo seguramente sus au¬ 
tores, le dejaron abierto cauce. Todos los preceptos de derecho 
necesario ius cogens tendentes a satisfacer un bien de la so¬ 
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Max-Planck-Institut für 
Real Academia de Ciencie 
s Morales y Politicas 
e Rechtsgeschichte 
euro
	        
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