Full text: Tornos Laffitte, Cirilo: ¬El bien comun y nuestro derecho privado

al tener que coordinarse los derechos naturales de todos. Muy 
recientemente ha escrito el preclaro senor Obispo de Malaga, 
a quien no puedo mencionar sin rendirle el tributo que por su 
talento y su labor merece, pues no en balde es hasta orgullo 
para mi el haber dado juntos los primeros pasos serios en 
nuestra vida al ingresar en las mismas oposiciones en el Cuer¬ 
po de Abogados del Estado, que la ley, instrumento de gobier¬ 
no, pertenece al orden prudencial, y por ello, si el Poder Pu¬ 
blico ha de resolver tales casos en justicia, no puede tampoco 
dejar de lado la prudencia en el momento de su actuación. Por¬ 
que si al dictarse una decisión para la armonia entre diversos 
derechos naturales, convirtiendo en obligación la de facilitar 
en esta o la otra medida la efectividad de los derechos natu¬ 
rales de los que componen determinado sector de la sociedad 
se comete un error de apreciación que cercene innecesariamen¬ 
te la efectividad de los derechos de otros, más puede ello su¬ 
poner hasta un perjuicio para los presuntamente favorecidos, 
determina inevitablemente una lógica inquietud, que no es 
nunca cauce para la vida pacifica de los pueblos, y, sobre todo, 
el Estado no cumple su misión si lo que estima exigencia del 
bien comûn no lo es realmente. 
Claro está que al decidir, no ha de relegarse tampoco al ol¬ 
vido la virtud de la caridad, porque, aunque ésta no imponga 
ningun deber que sea coactivamente exigible, no deben nunca 
dejar de practicarla los cristianos, y puede muchas veces ser¬ 
vir de ayuda a una justa resolución o senalar un posible sen¬ 
dero para la misma. Véase, por ejemplo, la labor de las C⬠
ritas en el orden internacional al impulso de la obligación na¬ 
tural y moral de los hombres de procurar en la medida de lo 
posible el bien de los demás. La Cáritas de aquel pais que 
cuenta con mayor riqueza y tiene productos sobrantes facilita 
éstos a aquellos otros paises en que faltan o son escasos. Des¬ 
truir los sobrantes de un pais que otro necesite, sin mâs fi¬ 
nalidad que la del mantenimiento o elevación de precios de los 
productos de que se trate, es algo que rechaza el mås elemen¬ 
tal sentimiento de humanidad. Y el empezar a aplicar los so¬ 
brantes al impulso de la caridad es preparar, ya que no la 
exigibilidad de los mismos, la actuación del Estado del pais 
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Max-Planck-Institut für 
Ciencias Morales y Politicas 
euro 
e Rechtsgeschichte
	        
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