Full text: Ventosa Calvell, Juan: ¬La permanencia de las leyes económicas

duce que tampoco pueden tomarse la licencia de acunnar mo¬ 
neda de baja ley, que empobrecerá al pueblo tanto o mâs 
que los nuevos impuestos. 
El valor de la moneda—dice Mariana—es de dos mo¬ 
dos: uno natural, tomado de la calidad del metal y de su 
peso, que se llama intrinseco, y otro legal o extrinseco, que 
el Principe le da por una ley establecida... Seria un necio 
aquel que separase estos valores, de modo que el legal no co¬ 
rrespondiese al natural... Los hombres se guian por el apre¬ 
cio comun que generalmente nace de la calidad de la cosa 
o de su abundancia o escasez, y en vano el Principe traba¬ 
jarà en arrancar estos fundamentos al comercio. Lo mismo 
que se hace con las demâs cosas del comercio debe exten¬ 
derse al dinero; por lo cual debe el Principe, al determinar 
por una ley su valor, considerar el legitimo precio y peso del 
metal y no exceder de éstos a excepción de aquello que 
pueda annadir al valor del metal, por razón del trabajo de 
fundición y elaboración... Al abuso de alterar la ley de la 
moneda necesariamente ha de seguir la carestia de los co¬ 
mestibles tanto como fuese el valor que se quita a la ley del 
dinero... El pueblo engannado se lamentaria al considerar que 
la nueva moneda, substituida en lugar de la antigua, no tiene 
tanto valor como ésta y que, por lo tanto, necesita mucho 
mas que antes para alimentar sus familias. (Hoy decimos 
las mismas cosas que Mariana al decir que la moneda tiene 
menos poder adquisitivo.) "Y aun cuando el Principe tasa¬ 
ra el precio de las mercancias por la ley, en lugar de conse¬ 
guir el remedio que intenta, aumentaria el mal, porque na¬ 
die querria vender al precio inferior. 
Un hábito mental nos Ileva a considerar, cuando habla¬ 
mos de las fluctuaciones del precio de las cosas, que la mo¬ 
neda con que pagamos tiene un valor inmutable y que las 
cosas que adquirimos son las que valen mâs o valen menos, 
por motivos o circunstancias que no tienen ninguna relación 
con la moneda. Tal vez fuera más lógico pensar que la ele¬ 
vación de los precios no se debe a que las cosas tengan ma¬ 
yor valor que antano, sino a que no pagamos con la misma 
moneda, aun cuando sigue teniendo el mismo nombre: pe¬ 
seta, franco, lira. El patrón oro aseguraba un valor estable, 
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rales y Politicas 
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