Full text: Conde, Francisco Javier: ¬El hombre, animal politico

politico en tanto que se refiere a todos los que forman ese cuerpo, ese 
hacer es un hacer politico 24 
Por virtud del poder que los hombres de una sociedad concreta 
dan a una idea de perfección del orden se va decantando en ellos una 
habitud de orden. Eso y no otra cosa es el "cuerpo politico". No es 
un cuerpo propiamente dicho, sino una habitud o forma de corpo¬ 
reidad. No es lo mismo que el cuerpo humano es para el alma. De 
aqui el inmenso riesgo que comporta el uso del vocablo cuerpo, ries¬ 
go que ha gravitado pesada y tenazmente sobre toda la historia del 
pensamiento y de la realidad politica. No es un cuerpo por composi¬ 
ción mecánica, ni por concurrencia, ni por integración, ni por comu¬ 
nión en una idea de obra o empresa. No es un organismo como el 
cuerpo humano en cuanto sustrato de un alma. No tiene carâcter 
mecánico ni orgánico. Es sencillamente una "forma de corporeidad" 
en cuanto delimita definitoriamente el sistema de posibilidades de 
estar en orden con las que voy a existir. Por eso tiene para mi "cuer¬ 
o", "forma de corporeidad", entendiendo el vocablo "cuerpo" en 
el sentido de sistema definitorio de posibilidades. 
El poder politico no es el "alma" de ese cuerpo, ni es tampoco la 
forma sustancial, ni la causa eficiente. Todo esto viene arrastrado por 
los supuestos que ya conocemos. Es —deciamos— y ahora podemos 
comprenderlo más cabalmente, principio de estructuración. La uni¬ 
dad de estructura de una sociedad no es una unidad de causación, 
sino una unidad de determinación. El poder politico es principio 
de determinación de un sistema concreto de posibilidades de estar 
en orden. 
Procuremos ahora averiguar en qué consiste esa determinación. 
Por lo pronto, el poder politico fuerza a estar en orden de un 
modo determinado. Define el tipo de orden en que voy a convivir. 
Es fuerza que me fuerza a estar en orden de ese modo. Me fuerza 
de manera que tengo que tomar posición. Naturalmente, puedo acep 
tarlo o rechazarlo, pero no tengo más remedio que tomar posición. 
La posibilidad de rechazarlo se da siempre cualquiera que sea la 
fuerza del poder. Precisamente porque la realidad de donde el po 
der emerge no es una realidad sustante, el poder no es fuerza fi- 
sica que arrastre inexorablemnte. No es inexorablemente arrastran¬ 
24 Por esta razón fundamental es por lo que puede hablarse de acciones poli¬ 
ticas en sentido objetivo. 
Max-Planck-Institut für 
le Ciencias Morales y Politicas 
Real Acad 
europäische Rechtsgeschichte
	        
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