Full text: Conde, Francisco Javier: ¬El hombre, animal politico

preexistentes, tales como el espiritu del pueblo o el alma de la na¬ 
ción. 
La clave para resolver el problema es también aqui la idea de 
habitud y la de apoderamiento. El sujeto inmediato del hacer social 
es el hombre individual. El que da poder a una idea de perfección 
del orden es el hombre. Pero lo da desde una habitud, es decir, mo¬ 
dalizado socialmente. No dispara sus acciones desde la nuda poten¬ 
cia, sino desde algo previo, continuo, la habitud entitativa en que lo 
social consiste. Por eso el poder social es realidad emergente conti¬ 
nuamente. Pero no es realidad sustantiva. Al dar poder, el hombre 
queda, a su vez, modalizado en un tipo concreto de habitud de orden, 
y esa modalización es fisica, efectiva. La realización del orden politico 
es, pues, algo que le acontece al hombre mismo, a cada hombre. Al 
dar poder a una idea del orden politico cada hombre queda perfec¬ 
cionado en su habitud de reciprocar. El orden politico no tiene, pues, 
sustantividad alguna, ni tiene logos. Consiste en la modalización de 
la habitud de reciprocar en función de una idea de perfección. Y no 
es sustantiva la fuerza del poder, porque consiste en apoderamiento 
efectivo que modaliza la habitud. 
Dicho esto corremos el riesgo de que la vida social y politicay 
el poder se nos disuelvan perdiendo toda realidad propia. No hay 
tal peligro. El poder no es una realidad sustantiva, pero si tiene rea¬ 
lidad y, por ende, objetiva. Es una realidad objetiva. Precisemos un 
poco más en qué consiste la realidad del poder. 
El sujeto inmediato del hacer politico es el hombre individual. 
Los que dan poder a una idea de perfección del orden son siempre 
hombres individuales. Pero lo dan, decimos, "socialmente", moda¬ 
lizados por la habitud en que lo social consiste. Los que ejecutan 
las acciones son siempre hombres concretos, pero las ejecutan social¬ 
mente. Y este es el nervio del problema: las ejecutan modalizados 
efectivamente, fisicamente, entitativamente, por la habitud de re¬ 
ciprocar. Esa habitud hace que estén formando propiamente un "cuer 
po" con los demás. Los hombres con los que convivo forman "cuer¬ 
po" conmigo. En efecto, ellos me ofrecen el sistema de posibilidades 
sociales para hacer mi vida. Y ese sistema es concreto, consiste en po 
sibilidades concretas, definidas, circunscritas, perfectamente acotadas. 
De la misma manera que el cuerpo humano —como dice Zubiri¬ 
delimita definitoriamente la posibilidad de un alma, los demás con 
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Max-Planck-Institut für 
Real 
prales y Politicas 
päische Rechtsgeschichte
	        
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