Full text: Conde, Francisco Javier: ¬El hombre, animal politico

efectivamente razón y constitutivamente limitada? Fué el gran pro¬ 
blema del constitucionalismo. La solución clásica del problema fué 
el llamado principio de la división del poder o división de poderes. 
Y la solución consistió en discernir en la razón pûblica las mismas 
potencias o facultades (poderes) que "componen" el logos del hombre, 
la facultad de juzgar, la facultad de querer y la facultad de ejecutai 
lo que se quiere. Con la siguiente peculiaridad: la función primaria 
y eminente de la razón consiste en formar juicios; paralelamente, la 
función eminente de la razón pûblica va a consistir también en for¬ 
mar juicios de recta razón, esto es, en legislar. No es preciso retorcer 
el sentido de las fuentes para probar el paralelismo. Esta idea del 
logos está en marcha desde Aristóteles. Por eso se puede licitamente 
invocar a Aristóteles como antecedente clásico del principio de la 
división de poderes. Pero donde se manifiesta en plenitud la fuerza 
de este paralelismo es en los grandes creadores del principio, en 
Locke, en Montesquieu, en Kant. En Locke, la correspondencia es 
perfecta. La razón publica es complementaria de las razones priva¬ 
das. El poder de esa razón —el poder publico— complementario de 
los poderes de las razones privadas tomadas en si mismas, es decir, 
en estado de naturaleza. En qué consiste ese poder? Es sencillamente 
la resultante, por composición, de las tres potencias o facultades de 
una razón. Por lo pronto, la razón tiene la capacidad o potencia de 
desplegarse por sus propios principios. La razón publica tiene la fa¬ 
cultad de desplegarse por su principio, a saber, el criterio comun 
sobre lo bueno y lo malo. Y de la misma manera que la razón indi¬ 
vidual empieza por establecer unos principios para desplegarse desde 
ellos, la razón publica empieza por sentar unos principios, legisla" 
Una vez que los ha establecido, la razón se despliega a si misma 
juzgando" conforme a esos principios y "ejecutando" sus propias 
sentencias. Los "poderes" que componen el poder politico son las tres 
potencias o facultades propias de una razón: la facultad de legislar, 
la de juzgar y la de ejecutar. Y aun se podria apurar más, sin violen¬ 
lencia, el paralelismo entre la razón publica y el logos humano. De 
la misma manera que en la idea clásica y tradicional del hombre el 
imperio de las facultades superiores sobre las inferiores (el famoso 
esquema aristotélico del imperio politico y despotico sobre las po¬ 
tencias inferiores del alma) realiza la libertad, el imperio de la poten¬ 
Max-Planck-Institut für 
orales y Politicas 
europäische Rechtsgeschichte
	        
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