Full text: Conde, Francisco Javier: ¬El hombre, animal politico

estoy en sociedad. Al potenciarme, me otorga mayor estabilidad, li¬ 
bera en mi las posibilidades superiores. Las posibilidades de los de¬ 
más hacen que se liberen las mias. Por el poder social, el hombre, cada 
hombre, puede más de lo que podria por si solo con sus solas poten¬ 
cias. Se ensancha el ámbito de sus posibilidades. Ahora bien, ese sis¬ 
tema de posibilidades no es más que eso, un sistema de posibilidades. 
El poder social no tiene realidad sustancial alguna. Es real, pero su 
realidad no es sustantiva. No es una sustancia. No es otra cosa sino 
el sistema de posibilidades que me vienen de los demás y que puedo 
apropiarme positiva o negativamente. Hay realidades perfectamente 
reales que no son sustanciales, por ejemplo, las propiedades sistemá 
ticas de una combinación o de un sistema. Son reales y sin embargo 
carecen de sustantividad. El poder social es real, pero no es una res 
sustantiva. La unica res sustantiva es el hombre, los hombres de 
donde el poder emerge. Es realidad, pero no es res. 
Como vemos, pues, el poder social es emergente; emerge de la 
convivencia. En este punto conviene eludir otra grave tentación tra¬ 
dicional: el intento de dar razón del poder como realidad emergente 
valiéndose del esquema de la causalidad. Es la vieja idea de que el 
poder es "causa" de la sociedad. Viene rodando desde Aristóteles y 
fué esquema usual entre los medievales. Más cerca de nosotros, va 
dentro de los supuestos del mundo moderno, el esquema de la causa¬ 
lidad estâ en la médula del concepto capital del poder politico como 
"soberania’. En la famosa definición de la soberania como puissance 
absolue et perpetuelle de Juan Bodino aparece el esquema en la raiz 
misma del concepto; el poder soberano es la causa formal del Es 
tado; los hombres, la materia. Constituye la esencia misma del Es¬ 
tado, la forma que convierte la materia —los hombres, las cosas co¬ 
munes— en realidad actual. Es la forma sustancial en el sentido de 
Aristôteles. El poder forma la materia que es pura potencia. Cuando 
desaparece, vuelve a ser materia sin forma, amorfa, anarquia 14. 
Podrian multiplicarse las citas antiguas y modernas hasta el in¬ 
finito, porque se trata del esquema usual en todo el pensamiento po¬ 
litico absolutista. Dice, por ejemplo, Loyseau en su Traitéz des Seig¬ 
neuries 13, que la soberania es "la forme que donne l'estre a l'Etat". 
14 J. Bodin, Les six livres de la République, IV, I, 504-5 y 508. 
15 Pág. 8. 
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Max-Planck-Institut für 
Real Ac 
rales y Politicas 
päische Rechtsgeschichte
	        
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