Full text: Conde, Francisco Javier: ¬El hombre, animal politico

tearse el problema de cuál sea la realidad propia de esas formas de la 
humana convivencia más elementales, pero mucho más radicales que 
la convivencia constituida por una ley en el bien comûn. Esos mis¬ 
mos supuestos han impedido también a los griegos sobrepasar el es 
quema del orden politico como un orden de sustancias individuales 
que se unifican entre si por "cooperación", cooperando los unos a la 
perfección de los otros al quedar constituidos en comunidad politica 
En consecuencia, han quedado inermes para atinar al blanco princi¬ 
pal: por ventura eso que Ilamamos vagamente lo politico no tiene 
un modo de realidad que no puede identificarse con los individuos 
que componen la comunidad politica? No tiene también un modo 
de realidad distinto del modo de realidad de lo social? En lo que res 
pecta a nuestro problema más cercano se nos dice que la politiza¬ 
ción es obra del nomos. Esto puede aceptarse. Pero cuál es la mar 
cha real de ese proceso? Para alcanzar la convivencia buena hace 
falta algo que la haga posible: un nomos, una ley. Esto no admite 
duda. Pero cómo actua el nomos sobre el hombre? Aqui es donde 
estâ el fallo principal, porque realizar una convivencia en forma, como 
realizar un bios libre, no consiste en actuar unas potencias naturales. 
La politización del hombre no consiste en la actuación de la poten¬ 
cia politica inscrita en la naturaleza humana. Es un problema de 
realización". La intuición más certera a que los griegos llegaron en 
este punto es la idea de que la fuerza del nomos sobre el hombre 
consiste en impregnación, y que la impregnación acaba por ser algo 
asi como una héxis (habitud). Pese a todo, el esquema de la realidad 
como potencialidad y actualidad les impide caer en cuenta de algo 
en la realidad humana que hace posible que el hombre pueda ser im¬ 
pregnado por el nomos; a saber, que tiene que dejarse impregnar em¬ 
pezando por esforzarse, dándole poder. La impregnación se funda en 
una estructura humana más radical: el dar poder al nomos para que 
se apodere de mi. La idea de potencia y acto ha cegado a los griegos 
para el problema de la "politización" como un problema de Frealiza¬ 
ción", que no cabe en la idea de actuación de potencias naturales. La 
ley, el nomos, no es ni potencia ni acto. Las acciones politicas no son 
"actos", no son "hechos". Son algo mucho más complicado. Tampoco 
el orden politico es simplemente la decantación objetiva de las accio¬ 
nes politicas del hombre entendidas como "hechos". Los griegos han 
tomado la politicidad del hombre como un factum. Indudablemente, 
Max-Planck-Institut für 
prales y Politicas 
päische Rechtsgeschicht
	        
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