Full text: Conde, Francisco Javier: ¬El hombre, animal politico

portante de las salidas de la pluma de nuestro ilustre compannero y 
una de las más considerables de la Filosofia politica contemporánea. 
Como habéis oido, en el breve pero enjundioso volumen que vais 
a recibir, Javier Conde parte de la cuestión de la naturaleza politica 
del hombre, a la que halla en la historia del pensamiento tres respues 
tas coincidentes en el hecho de la politicidad humana, pero discre¬ 
pantes en su interpretación: Aristóteles y el pensamiento griego la 
ven como una ascensión, el Medioevo como una conversión y las doc 
trinas modernas como un progreso. Ante la imposibilidad de des¬ 
arrollar en la medida necesaria estas tres actitudes, lo que requeriria 
—dado el método de Conde— un verdadero curso de Historia del 
Pensamiento politico, se limita a la exposición de la primera, en una 
glosa y desenvolvimiento de gran belleza y penetración de aquel tex 
to inmortal del Estagirita, condensado en el aserto mil veces repetido 
y muchisimas incomprendido de que "El hombre es por naturaleza 
un animal politico y el apolitico por naturaleza y no por azar o es mal 
hombre o más que hombre. 
Pero, aceptando la realidad fáctica de la politicidad del hombre, 
abre Conde la segunda y más fundamental parte de su Discurso con 
el aserto de que, no solamente el hombre es politico sino que tiene 
que serlo, y trata de responder a la pregunta: Por qué es el hombre 
inexorablemente politico? En la investigación que sigue, nuestro au¬ 
tor se ve constrenido inevitablemente a pasar revista a casi todos los 
problemas fundamentales de la teoria politica: la idea de lo social; 
la del orden politico concebido como perfección de la convivencia, y 
sus notas de incierto, variable, plural y desarrollable. De esta idea del 
orden politico surgido, no de la convivencia o idea de lo social, sino 
de la perfección de la convivencia, en función de la perfección hu 
mana, deduce Conde consecuencias trascendentales en orden a la 
doctrina politica, pues, de una parte, ha de rechazar el concepto del 
orden politico como orden natural y el correlativo del estado de na¬ 
turaleza como estado politico, y, de otra, pone en guardia fundada¬ 
mente contra el racionalismo, base del régimen absolutista; contra el 
evolucionismo, que presenta el hacer histórico como la continuación 
de la evolución biológica, y, finalmente, contra el historicismo, que 
olvida que la perfección del orden social está siempre en función de 
la perfección humana, por lo que "una politica que no resiste la 
prueba de la moral, está minada" 
Max-Planck-Institut für 
Real Academia de Ciencias Morales y Politicas 
päische Rechtsgeschich
	        
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