Full text: Viñas Mey, Carmelo: ¬El pensamiento filosofico aleman y los origenes de la sociologia

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Carmelo Vinas y Mey. 
ardorosa colaboración en la obra de «cultivar» la naturaleza exterior 
para que esta acción comunitaria del espiritu grabe su indeleble pro¬ 
yección en ella: a fin de que la libertad y el espiritu se hagan visibles 
en ella, y mediante su simple visión sean despertados en nosotros. El 
monismo idealista y el colectivismo sociológico se articulan, se condi¬ 
cionan. De ahi la valia que encierra en este tanto toda manifestación 
fenoménica. No se deben mirar las cosas de la naturaleza exterior orien 
tândolas a mi propio sentido, sino que cuanto en el mundo es fenôme 
no debe estar dirigido, junto con mis propios deberes, al advenimiento 
y logro de la libertad de los demás, cuyos deberes forman circulos tan- 
gentes siempre con los mios. Por esto, cualquier contenido de realidad 
es siempre valioso para todo hombre, como materia y motivo para la 
libertad de los demás. 
Finalmente, en la relación general del individuo con la visión glo¬ 
bal del mundo ético que Fichte profesaba, se da otra versión de la de 
dicación y sumersión del individuo ante el conjunto. Su visión del mundo 
y la vida moral como asiento y escenario de lucha tiene una marcada 
significación dualista. Fichte concibe el mundo con una visión, en cier¬ 
to modo, maniquea; como un inmenso e ininterrumpido combate en el 
palenque de la moralidad pura, que es el asiento del deber y el man¬ 
dato—die geistigste Blüte des Lebens—entre los poderes del bien y 
del mal, en el cual la voluntad ética, de la que los hombres son medios 
instrumentales integrantes, se levanta a si misma obstâculos y oposi¬ 
ciones para ir venciéndolos y poder alcanzar victoriosa los mâs altos y 
mejores estadios éticos. 
De todo lo expuesto queda manifiesta y ostensible la profunda sig 
nificación sociológica del pensamiento de Fichte, que tiene como fun¬ 
damento y nûcleo central la construcción del mismo en torno a una de 
las más esenciales categorias sociológicas, la de relación: la «conexión», 
que es el alma de su doctrina. 
Las dos grandes unidades globales orgánicas, Humanidad y Nación, 
tienen sustanciado su ser en la estructura actuante de pluralidad orgâ- 
nica y reciprocidad, «requerimiento mutuo». La interconexión de todos 
sus elementos integradores e integrantes es su base y su vida, y su fin, 
el progresivo desenvolvimiento y perfeccionamiento universal del todo 
moral en su expresión máxima: la Humanidad, la Especie, o su expre 
sión menor: la Nación o Pueblo; es decir, una concepción estática y otra 
dinámica (30). 
(30) Hay una ostensible similitud en este punto entre la doctrina de 
Fichte y la del olvidado Adam Müller, otro precursor de la sociologia 
clásica, en el cual hay una profunda intuición, como han senalado Baxa 
y Spann, de las dos categorias de orgánica relación y de desarrollo, de la 
intima conexión unitaria entre todos los aspectos de la comunidad, poli¬ 
ticos, económicos, sociales, religiosos, que es el supuesto ineludible de la 
ciencia sociológica, en virtud del secreto de la intima reciprocidad de to¬ 
das las relaciones de la vida. Del mismo modo que la vida, espiritual y 
Max-Planck-Institut für 
ias Morales y Politicas 
Real Academia de C 
tsgeschichte
	        
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