Full text: Viñas Mey, Carmelo: ¬El pensamiento filosofico aleman y los origenes de la sociologia

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El pensamiento filosófico aleman y los origenes de la Sociologia 
De las premisas antes indicadas y de su concreción particular en el 
principio de que los contenidos todos de la voluntad moral brotan de 
la acción reciproca, de los «requerimientos», surge el darse los individuos 
a los demás y a la especie. En este ultimo concepto-dice Fichte—resi- 
de el principio de que la «dedicación», el sacrificio de mi mismo en 
favor del todo y de los demás debe imprimir caracter al obrar humano; 
del deber por parte de todos de poner su idea personal y los esfuerzos v 
dedicaciones individuales al servicio de la finalidad de la humanidad, 
y con el deber, el amor y el goce en ella. La felicidad, mâs que perso¬ 
nal, serâ la felicidad del servicio a la especie y de la identificación con 
la humanidad. 
En tal forma, el hombre cumple el máximo imperativo de la razón: 
la vida racional consiste en que la persona se olvide de si misma en la 
especie, ponga su vida en la vida del todo, y la sacrifique a éste; la 
irracional, por el contrario, es que la persona no piense en nada mas 
que en si misma, no ame nada más que a si misma y en relación a si 
misma. 
Por importante que sea eternamente para cada individuo su propia 
individualidad como miembro del reino de los espiritus, no ocupa, sin 
embargo, el primer puesto para él ni en el plano de su libertad ni en 
el de su acción en general. El ámbito de su libertad aumenta en la me 
dida en que actûe y se afane con todo esfuerzo por la libertad de los 
demás y, por ende, por el reino de la razón en su conjunto. El acto mo 
ral consiste en un acto de autoliberación, pero su fin no es esta autolibe¬ 
ración, sino la libertad general de la humanidad. El esfuerzo a que an 
tes aludiamos, la dedicación a los demás, debe tender a suscitar y des¬ 
pertar sus valores, y a que aquéllos los despierten y cultiven en nosotros, 
la emulación en dar y recibir lo mâs noble que posee cada uno, puesto que 
el destino del hombre—dice en El destino del sabio—es formar con los 
demás hombres una unión que por su profundidad sea cada vez mas 
estrecha, y por su extensión, cada vez más amplia. Por esto carga el 
acento Fichte en el deseo individual humano de merecer la aprobacion 
de los demás en el establecimiento de una reciproca estimación (29) 
La idea comunitaria se manifiesta incluso al trazar los lineamientos 
más o menos introspectivos de la educación. El verdadero progreso es el 
dominio de si mismo por una educación interior que se transmita y be¬ 
neficie a los otros. La libertad es redivivo progresar y perfeccionarse la 
razón por si misma y es también transmitir tal progresión a los demâs, 
es también educación de los demás. Este sentido de alteridad alcanza 
manifestaciones inefables. Lo que debe querer cada hombre como miem¬ 
bro del consabido reino de la razón y la moralidad no es Ilegar indi¬ 
vidualmente a ser Dios, sino el advenimiento general de lo divino. 
Y de aqui también la vinculada acción reciproca, la entusiasta y 
(29) ARTIGAS, p. 122. 
Max-Planck-Institut für 
Real Academia de Ciencias Morales y Politicas 
päische R 
htsgeschichte
	        
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