Full text: Viñas Mey, Carmelo: ¬El pensamiento filosofico aleman y los origenes de la sociologia

El pensamiento filosófico alemán y los origenes de la Sociologia 
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la cual emanan en realidad, en su sentir, los derechos naturales, y a tra- 
ves de cuya fuente se insertan en el hombre. 
Brotan, en efecto, esos derechos del pensamiento, de la acción reci- 
proca y la correlación, de la comunidad de los seres espirituales libres. No 
son anteriores al Estado, como lo eran para la concepción lockiano-rous 
soniana, puesto que sólo se dan en el seno del Estado, y la «naturali- 
dad» de tales derechos proviene de que el estado natural del hombre es 
la comunidad, es «estar» en el Estado. De aqui su concepción del «Esta 
do absoluto en cuanto a la forma». El Estado de Fichte no es ni puede 
ser absoluto, pues es tan sólo el medio de llegar al fin superior de la ci¬ 
vilizacion humana, siempre perfectible: el Estado, organo y medio de la 
realizacion de los fines de la humanidad, ya que la concepción fichteana 
del Estado Ileva a considerar al conjunto de los individuos como la 
especie humana misma, y su poder coactivo reside en garantizar, en ha¬ 
cer posible la efectividad de la acción reciproca, la correlación y co¬ 
munidad. 
Por esto, y en cuanto el hombre no puede elevarse a la humanidad 
sino por intermedio de conjuntos superiores, la elevación del hombre a 
la moralidad, a los fines de la humanidad, se realiza en cuanto parte 
integrante del Estado, a través del Estado. Por conducto de la nación 
élévase a esos fines de la humanidad, afirmará más tarde en los Discur¬ 
sos a la nacion alemana. 
Lo mismo que en el ámbito del derecho, en el del deber la corre 
lación es total, y el destino de los hombres es uno y conjunto. De igual 
manera que la razón exige y forja la unidad totalizadora de conciencias, 
el colectivismo sociológico, también la noción de libertad, el camino 
de la moralidad, que es el de la libertad, raiz y fundamento del mundo 
moral y del derecho, son inseparables de la idea de comunidad.; la ele 
vacion moral del hombre también es un elevarse, un insertarse en la 
comunidad superior: desde el punto de vista del contenido moral, por 
que todos los contenidos de la voluntad moral proceden de la activa re¬ 
ciprocidad, de los requerimientos; y desde el plano del finalismo, por 
que el querer moral tiende siempre a lo universal, no a lo individual, 
Y no puede tender sino a lo universal, porque el desenvolvimiento del 
hombre individual es por razón de integración en el de la humanidad. 
En su concepción del mundo ético es donde explaya Fichte con toda 
amplitud y con ardoroso impetu-se ha hablado de su ascesis—, su doc 
trina de totalidad sociológica, protagonizada en la idea de humanidad. 
El norte y fin, la causalidad finalista del mundo moral (moralidad¬ 
libertad), dónde se halla en el plano de la concreta actividad humana 
y de la acción de los hombres subditos del reino de la razón y la liber 
tad?, se pregunta Fichte. Se hallan en el progreso, pero no el progreso, 
el desenvolvimiento, ni el perfeccionamiento individual aislado, sino en 
el progreso de la humanidad, el continuo desarrollo del todo moral, la li¬ 
Max-Planck-Institut für 
Real Academia de Ciencias Morales y Poltiteas 
europäische Rechtsgeschichte
	        
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