Full text: Viñas Mey, Carmelo: ¬El pensamiento filosofico aleman y los origenes de la sociologia

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Carmelo Vinas y Mey 
todos los demâs errores que hacen su juego con esta edad, es el que un 
individuo se figure que puede existir y vivir y pensar y obrar por si 
mismo, y que crea que él mismo es el pensante de su pensar, cuando 
el solo es un pensamiento aisladò del pensar uno, universal y necesarion, 
que no tiene una existencia propia, absoluta e independiente mas allâ 
de la pura apariencia terrena 
De todas estas premisas brota la relativización y la instrumentaliza¬ 
ción de los individuos en el seno de la comunidad, agentes de la reali¬ 
zación de la idea de la especie, del concepto unitario de la totalidad de 
la vida humana en la tierra. Para que la libertad se realice, para que el 
camino de la libertad, que es el de la moralidad, se cubra, para que la 
razón cumpla su imperativo de unidad, es indispensable una pluralidad 
de entes individuales trabados en estrecha correlación y acción recipro¬ 
ca, cada uno de los cuales debe considerarse como instrumento y medio 
en el movimiento hacia el todo, hacia el constante desenvolvimiento del 
reino moral. La reciproca oposición y tropiezo de aristas entre los indi¬ 
viduos que la doctrina del derecho presupone, se resuelve en la obra 
unificadora de voluntades de la razón, que a su vez la sociologia presu¬ 
pone y postula para que se realice la unidad plural, la unidad facticia 
de las conciencias en el todo moral, en la comunidad. Pues la razón es 
una, exige y forja tal unidad de conciencias. En esta forma, el indivi¬ 
dualismo juridico fichteano—ya que la idea del derecho va inserta ini¬ 
cialmente en la del individuo—se resuelve también en un colectivismo 
moral, socioloógico, el de la humanidad, en una concepción transperso¬ 
nalista—que tendrâ repetidos ecos posteriores, desde Radbruch a Gur 
vitch—(24). Para Fichte, todo derecho, como toda moralidad, es social. 
Uno y otra son actividades sociales, por ser obra y creación comûn de 
los individuos; suponen siempre la convivencia efectiva de aquellos en 
un mismo modo de acción (25). Si el individuo existe es sólo instru¬ 
mentalmente, por razón y efecto de su integración en la superior unidad 
suprasensible. El individuo no es, para Fichte, ni un dato primitivo ni 
un dato aislado, pues si hay individuos es porque la razón y la concien¬ 
cia no pueden realizarse más que por la individuación, que, por tan¬ 
to, es medio de un fin universal, el de la humanidad, ya que cada hom¬ 
bre no puede integrarse en la razón más que bajo la interacción de otros, 
por estar todos «determinados» para pertenecer a un conjunto. 
A pesar de la influencia del iusnaturalismo en Fichte, y de su ex¬ 
traordinaria devoción por Kant, del mismo modo que se separa de su re¬ 
lativo individualismo juridico y su robinsonismo moral la concepción de 
los derechos naturales del hombre, la transforma y modaliza para atem¬ 
perarlos a su colectivismo sociológico de la humanidad, del cual y de 
(24) GURVITCH: L'idée de Droit social, Paris, 1942, p. 418. Véase GUR¬ 
VITCH: Fichte's system der Konkreten Ethick, Tubinga, 1924. Sobre la in¬ 
fluencia de Fichte en el gran sociólogo francés, vide TOULEMONT, Sociolo¬ 
gie et pluralisme dialectique, Lovaina, 1955. 
(25) HEIMSOETH, p. 221. 
Max-Planck-Institut für 
ias Morales y Politicas 
Real Academia 
htsgeschichte 
europäische
	        
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