Full text: Viñas Mey, Carmelo: ¬El pensamiento filosofico aleman y los origenes de la sociologia

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Carmelo Vinas y Mey 
del progreso, y asi resultaria ser la fuente doctrinal mâs importante 
acaso de la concepción central dé lo que Ilamaremos la protosociologia 
fichteana: la noción del desenvolvimiento espiritual de da humanidad 
como entidad sociológica a través de la historia. 
Y asi, al arribar al campo de la filosofia de la historia, de esta 
protosociologia, las dos direcciones del pensamiento fichteano, filosófica 
y ética, acaso hallen en él encuentro y armonia, dejando de ser paralelas 
en el sentido eucluideo de la palabra, y desaparezca asi el desacuerdo, 
varias veces senalado por los autores, entre el filósofo y el moralista en 
Fichte, que como filósofo exige en el principio lo Absoluto y al término 
el retorno a lo Absoluto, y como moralista exige un cambio y postula un 
progreso (19). Pues bien, en el sociólogo se diluye en cierto modo este 
paralelismo y al aunarse las dos direcciones paralelas conviértense en 
base comûn de su concepción sociológica. 
Aqui el pensamiento fichteano emparenta con Schelling. El proble¬ 
ma de la moral y de la historia gira para él en torno a la noción del 
Paraiso perdido. La moralidad será, más que un acto positivo de obe 
diencia a una ley exterior o interna, un retrotraer las consecuencias del 
acto primitivo; consistirâ en el retorno a Dios y a lo Absoluto. Lo Abso 
luto deviene el Paraiso perdido a recuperar. La caida seguida de la sal¬ 
vación es la ruta de la historia de la humanidad. El fondo de la historia 
es el orden eternal de las cosas, es la Providencia, escribe Schelling. 
Filosofia y Religión. 
Fichte es un espiritu profundamente religioso. El sentido religioso 
informa o, mejor diriamos, inflama el sistema entero de su pensamiento. 
«Nunca un sentido religioso de vida se ha vertido en la especulación 
filosófica con tal incondicionalidad» (20). No puede sorprendernos que 
la utopia en que desembocan sus concepciones se halle inspirada no solo 
en el milenarismo religioso del Paraiso perdido, sino en algo mas, en 
lo que constituye el principio dogmatico mâs fundamental del cristia¬ 
nismo, la encarnación del Verbo, que Fichte traduce en el desarrollo 
progresivo de la razón y la moralidad en el mundo a través de la vida 
de la conciencia del hombre y de la humanidad, que es como la refrac 
ción de lo Absoluto y lo Eternal en ellas. En la escatologia cristiana se 
apoya para trazar la suya nuestro filósofo. El cristianismo da a la his 
toria cierto sentido, en el que Fichte reconocia tres periodos: el del ins¬ 
tinto, en que la conciencia moral estâ como dormitando; el de la caida 
y el pecado, en que el hombre, oponiéndose a las exigencias de la vida 
espiritual, no puede ser detenido sino por el despotismo; y el de la re¬ 
dención y transformación interior, en que el hombre se convierte en 
instrumento de Dios. La filosofia ve como desde fuera y por reflexión 
(19) BREHIER, ob. cit. 
(20) HEIMSOETH, p. 9. 
Max-Planck-Institut für 
prales y Politicas 
Real Aca 
päische 
chtsgeschichte
	        
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