problema de las clases medias. Eso es propio de grandes
inteligencias o de alegres expansiones juveniles, de las
cuales y por desgracia, ya estoy muy lejos. Me propongo
analizar con cuidado un tema que todos pretendemos conocer -
y del que hablamos a diario sin gran conocimiento de
causa, acentuando la importancia que tiene en estos agitados -
tiempos que nos ha tocado vivir, y en los que, como
pasa con los tubos de ensayo, cuando se reûnen varias sustancias -
de distintas densidades, al agitarlas se producen
tales mezclas y confusiones, que a simple vista no es facil -
adivinar de qué materias y cuerpos se trata. Algo parécido -
es lo que ocurre con este de que me voy a ocupar entremezclado -
con otros muchos.
Aunque con muy distintas modalidades, ya que la idea
de la igualdad no es más que un mito (2), en Espana como
en todas partes, han existido agrupaciones de individuos
diferentes, a causa de la herencia, cultura, profesión, etc.,
a una de las cuales y ya en nuestros tiempos hemos dado
en Ilamar clases medias : es decir, extensos grupos de personas, -
sobre todo en las grandes poblaciones, que sin disfrutar -
de los medios de las clases poderosas —nobleza, burguesia, -
alto clero y otras—, tampoco se les puede incluir
entre aquellas que viven exclusivamente de sus rentas o
de su trabajo. Por lo general, se trata de individuos que podemos -
considerar dentro de un sector especial de la sociédad -
que los separa del verdadero proletariado : terratenientes, -
pequennos comerciantes, militares retirados, funcionarios, -
etc., que tan a lo vivo nos han pintado los Moratines -
y Galdós. Las guerras exteriores o internas, la
emigración a América, las grandes obras pûblicas, los comienzos -
de la industrialización modérna, y sobre todo, los
primeros abusos de poder del régimen capitalista, hicieron
que el problema cambiara, aunque no tuviera en el siglô
(2) Como ya dijo hace anos el cultisimo escritor don Vicente Almela -
: «Triunfen en grado ulterior de progreso, los comunistas, los
individualistas o los colectivistas, las divisiones de clase subsistiran
siempre. Las doctrinas de espiritus tan sonadores y bondadosos como
Kropotkine, sólo en una sociedad de superhombres nietzschianos, completamente -
fantástica, podrian tener aplicación.»
Max-Planck-Institut für
as Mo
ales y Politica.
europäische Rechtsges