Full text: Paret Guasp, Lorenzo Víctor: ¬El equilibrio economico y el progreso social

cia, la combinación de los altos salarios con el abaratamiento lo¬ 
grado mediante la expansión del maquinismo da lugar a la divi¬ 
sión de quienes viven de la prestación de su trabajo mental o ma 
nual en dos grupos: uno, el formado por los que siguen colocados; 
otro, por los despedidos. Los primeros pueden percibir buenas re 
muneraciones en los servicios exigidos por las mâquinas; los se 
gundos pierden, al ser despedidos, los salarios que antes obtuvie 
ran, parte de los cuales se aplica, aunque no siempre, a mejorar la 
retribución de aquéllos, y otra parte a reducir el precio cuando no 
s destinada por entero a completar la retribución del capital o a 
acrecentarla. Por eso, al lado de los altos salarios florecen las gran¬ 
des fortunas. 
Dibujado a grandes trazos, en forma esquematica, como lo he 
hecho, el cuadro de nuestro mundo económico, quedan fuera de 
él numerosos detalles, varios de los cuales, examinados aislada¬ 
mente, podrian inducir a creer que he recargado las tintas som¬ 
brias. Quisiera que esta visión pesimista no recogiera fielmente la 
realidad, que fuese el resultado de una deficiencia de observación. 
Pero, por desgracia, son demasiado vehementes los indicios de 
que la recoge con exactitud. El malestar de extensos sectores socia 
les, la universal preocupación por desarrollar la protección social, 
los esfuerzos encaminados a lograr la plena ocupación y el temor 
constante a que el empeoramiento de las condiciones econômicas 
haga a los pueblos fácil presa del comunismo —por no mencionar 
sino los más salientes y conocidos— revelan que la organizacion 
económico social del mundo dista mucho de proporcionar a las 
multitudes la interior satisfacción, y que se pugna denodadamente 
por corregirla. 
Se pugna por corregirla, lo que significa que hoy ya nadie cree 
que la evolución económica, abandonada a si misma, conduciria a 
una situación de mayor bienestar colectivo, sino a ensanchar las 
diferencias. Y, por creerlo asi, se impone con creciente firmeza la 
convicción de que es necesario el control social de la distribución 
del producto colectivo con la mira de promover la desconcentra¬ 
ción de la propiedad. 
Mientras la cuestión se mantiene en el terreno puramente es 
peculativo, no suscita discrepancias. Pero, cuando se proponen 
fórmulas encaminadas a plantearla en el terreno de las realiza- 
Max-Planck-Institut für 
Real Aca 
ias Morales y Politicas 
europäische Rechtsgeschichte
	        
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