Full text: Diego Carro, Venancio: Derechos y deberes del hombre

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logos-juristas, tras el Doctor Angélico. "Sicut lex divina habet vim 
obligandi ad culpam, ita et lex humana", escribe Vitoria. "Lo cual, 
para que no se tome a capricho, lo probaremos de este modo. La 
ley humana procede de Dios, luego obliga del mismo modo que la 
divina." Téngase en cuenta que "no sólo se Ilama obra de Dios lo 
que El hace por si mismo, sino también lo que hace por medio de 
las causas segundas. "De esto se infiere —prosigue Vitoria— que 
no sólo debe llamarse ley divina la decretada por el mismo Dios, 
sino también las que establece a través de los hombres." Se Ilaman 
leves pontificias las dadas por los Papas y las de sus delegados y 
ministros. "Para probarlo con más claridad arguyo de esta mane¬ 
ra: Supuesto que el Papa tiene autoridad para dar leyes que obli¬ 
gan en conciencia, si él confière esta potestad a uno de sus minis¬ 
tros respecto de alguna comunidad, no tendrian las disposiciones 
de su Legado la fuerza necesaria para obligar en el fuero de la 
conciencia? Luego diciendo Dios: "Por Mi reinan los Reyes y los 
legisladores determinan lo justo", por qué sus decretos no van a 
obligar en el fuero de la conciencia?"... "Los que conceden que 
las leves pontificias obligan a culpa no pueden tampoco negar que 
les leyes civiles obligan del mismo modo. Dios instituyó los Prin¬ 
cipes seculares para gobernar la Repûblica civil, como instituyó los 
Pontifices para la espiritual. 
"Aquella sentencia del Senor: "El que os desprecia, a Mi me 
desprecia", no sólo mira a los eclesiásticos, sino también a los ma¬ 
gistrados civiles, y no se recomienda con menor diligencia, en la 
Escritura, la obediencia a los Principes seculares que a los ecle¬ 
siásticos. No hay, pues, diferencia, en cuanto a la obligación de 
acatarlas, entre las leyes humanas y las divinas" (44). Con la misma 
resolución responde Vitoria al problema sobre la naturaleza de la 
culpa. Tanto en la ley humana como en la divina, debe mirarse 
a la gravedad de la materia para saber si es mortal o venial la 
culpa. Por eso “si se establece en las leyes humanas algo que con¬ 
tribuye en gran manera a la paz de los ciudadanos, al incremento 
del bien publico, a la honestidad de las costumbres, su transgre¬ 
sión constituye un pecado mortal. Mas si lo que se manda no es 
tan necesario, sino cosa de poca monta, sólo será venial la culpa"... 
*De esto se desprende cuán grande sea el error de ciertos Teólo¬ 
(44) Vitoria, De potestate civili, n. 17, p. 199-201. 
Max-Planck-Institut für 
Real Acac 
ias Morales y Politicas 
europäische Rechtsgeschichte
	        
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