Full text: Diego Carro, Venancio: Derechos y deberes del hombre

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tal condición y naturaleza, como para vincularlo a la sociedad fami¬ 
liar durante toda su existencia. Si en la ninez se encuentra impo 
tente (es el animal más torpe), para valerse por si solo, incluso 
en las cosas mas necesarias y elementales, y su torpeza dura anos: 
en la vejez vuelve a su antigua torpeza, en el cuerpo y en el alma, y 
necesita de nuevo la ayuda, la protección y el carino familiar. No 
sólo de pan vive el hombre, y no bastan las riquezas para sobrelle 
var alegres y resignados los achaques de la vejez. La sociedad poli¬ 
tica y civil no puede sustituir a la familia en éste y en otros casos 
semejantes. El hospital y el asilo no es el hogar que anhelan los 
ancianos. El Matrimonio es indisoluble “iure naturae", dice Domin- 
go de Soto (In IV Sent., dist. 33, q. 2, art. 1), y la familia participa 
de esa permanencia. 
Tenemos, por lo tanto, como cosa averiguada e indiscutible, que 
el Hombre es naturalmente un ser familiar antes que un ser politico 
y civil, dando a estas palabras el sentido etimológico que las perte¬ 
nece, y sin dejar de reconocer que los vinculos con la sociedad po¬ 
litica son también naturales en su base. No olvidemos, sin embargo, 
que en lo natural hay también grados, como advierte Vitoria. Se lla¬ 
ma natural, en primer término, lo que la naturaleza impone y nos 
da hecho, sin la menor intervención por nuestra parte; se Ilama 
natural, en segundo grado, lo que responde a las exigencias primor¬ 
diales de la naturaleza, pero ha sido necesaria, de algun modo, la 
intervención de nuestra inteligencia y de nuestra voluntad para que 
cristalice y surja a la vida. Vitoria aplica esta doctrina a la potestad 
paterna y a la potestad civil (17) ; nosotros podemos aplicarla a la 
constitución misma de las dos sociedades, la familiar y la politica. 
No elegimos nosotros a los padres que nos dieron el ser; pero si 
elegimos a los que encarnan la potestad civil, y la ejercen en nom¬ 
bre de todos los ciudadanos. 
La trascendencia de esta doctrina no es para olvidarla. De mo¬ 
mento bastará estampar esta proposición, a modo de principio orien- 
tador en multiples cuestiones y controversias posibles: Los Derechos 
y Deberes fundamentales del Hombre, como miembro de la familia, 
padre, madre, hijo, por ser naturales en maximo grado, son tam¬ 
bién anteriores y superiores al Estado, en cuanto éste es la suprema 
representación de la sociedad y de la potestad politica y civil. Ana 
17) Vitoria, Relect. de Indis, p. 311 (edic. P. Getino, Madrid, 1934. 
Max-Planck-Institut für 
iencias Morales y Politicas 
Real Academia de 
europäische Rechtsgeschichte
	        
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