Full text: Diego Carro, Venancio: Derechos y deberes del hombre

de nuestra voluntad, por superarla. Recuérdese la expresión de 
Santo Tomás: Todo en nosotros debe ser ordenado a Dios y de to- 
dos nuestros actos daremos cuenta ante su divino tribunal, queramos 
6 no queramos. El fuero de la conciencia es, si, un campo vedado 
à las potestades humanas, pero no a Dios, de quien dependemos en 
todo momento. 
A estos Deberes y Derechos naturales se agregan otros Deberes 
Derechos de origen divino cuando surge un nuevo mandato de Dios 
de Cristo. Las palabras del Senor tienen fuerza de Ley. Cuando dijo 
à sus Apôstoles: Id y predicad a todas las gentes, dió un nuevo con¬ 
tenido al Deber natural de la Religión, elevándolo y duplicando su 
fuerza. El Senor habla como verdadero Senor (Matth., XXVIII. 
18-20). Consciente de esta realidad, no duda en proclamar Domin¬ 
go de Soto el Derecho de la Iglesia y de cada uno de los Hombres 
à difundir el Evangelio. Asi escribe: "Ecclesia Christi primum, ae 
perinde unusquisque mortalium ius habet tam divinum quam na¬ 
turale promulgandi Evangelium ubique terrarum". La razón es dig 
na de ser notada. Repárese como entrelaza el gran teólogo el dere¬ 
cho divino y el natural. El mismo Soto anade como segunda razón; 
"Ture naturae unusquilibet libertatem habet et facultatem docendi 
alios eisque persuadendi illa, quae facere tenentur. Sed universi 
mortales, ut art. I, constitutum est, tenentur christianam fidem eius¬ 
que Sacramentum suscipere: ergo unusquilibet potest id universis 
usque ad persuasionem suadere. Id quod tertio sic confirmatur, Po¬ 
test quisque quaecumque ea quae sunt iuris naturde docere: neque 
illo docendi iure privari valet: ergo et ea quae sunt evangelicae fidei. 
utpote quae nec minus sunt obligatoria, et magis sunt salutaria" (15) 
Tenemos, pues, en el Hombre, en todo Hombre, un Deber sagra- 
do, de carâcter natural, que puede también ser divino positivo, ante 
el cual se detienen todos los derechos humanos, como deben dete 
nerse todas las potestades humanas, que es el Deber religioso, bien 
amparado por una serie de Derechos naturales, que son su defensa 
y garantia. Dios confiere al hombre dos facultades superiores, la 
inteligencia y la voluntad, que no pueden estar ociosas. La perfec¬ 
cion natural del hombre se logra a través del desarrollo y actividad 
de estas dos potencias. Conocer la verdad y obrar el bien es el ideal 
del Hombre, de todos los hombres. La cooperacion se impone como 
(15) Domingo de Soto, Comm. in IV Sent., dist. 5, q. unica, art. 10, 
Max-Planck-Institut für 
ias Morales y Politicas 
Real Ac 
europäische Rechtsgeschichte
	        
Waiting...

Note to user

Dear user,

In response to current developments in the web technology used by the Goobi viewer, the software no longer supports your browser.

Please use one of the following browsers to display this page correctly.

Thank you.

powered by Goobi viewer