Full text: Torres Martínez, Manuel de: Teoria y práctica en la politica económica

desagradan particularmente esas ruinas sin inaugurar que son 
los edificios a medio construir. 
En una ocasión reciente traté el tema de la coordinación 
económica aplicada al caso espanol. Tengo una cierta idea de 
que aquellas palabras mias fueron algo comentadas, y como 
ocurre siempre, en estos casos, unos destacaron sus aciertos y 
otros senalaron sus equivocaciones. No voy a referirme a aquella 
controversia, por obvias razones que atanen a la ocasión y al 
lugar. Pero entonces cometi un error imperdonable en un profe- 
sor universitario; un error de tal magnitud que, a la manera de 
expiación, debo confesar ante vosotros, porque es el unico modo 
de poder encontrar alguna indulgencia. El error fué que estuve 
mâs de una hora hablando, sin definir exactamente en qué con- 
sistia la coordinación. Y he de confesar con bochorno que dejar 
un flanco al descubierto por omitir una necesaria definición es 
una falta gravisima de método en quien, como yo, por profe¬ 
sión, debe ser especialista en definiciones. Porque al no esta¬ 
blecer con perfecta claridad lo que entendia por coordinación 
quien esté habituado a ir directamente al centro de los proble¬ 
mas, al observar que existe una cierta coordinación, podia pre- 
sentarme como un visionario Quijote que arremetia contra mo- 
linos de viento, que imaginaba malandrines gigantes. 
Yo no sé si alguno de mis criticos habrá tenido la agudeza 
suficiente para hacerme este reparo. Pero si alguien lo hizo, tocó 
el talón de Aquiles de mi discurso. Con toda sinceridad debo 
reconocer que quien asi piense lleva toda su razón. Pero, sin 
embargo, que yo también tengo la mia, aunque no merezca te¬ 
nerla por haber cometido tan grave omisión. La realidad es que 
hay dos tipos de coordinación: uno, el que existe porque no tiene 
más remedio que existir, que es la coordinación correctora de 
desajustes, y otro, que es la coordinación preventiva, cuyo con¬ 
tenido es eminentemente técnico, que tiende a impedir que los 
desajustes o embotellamientos se presenten en el futuro. Natu¬ 
ralmente que este ultimo tipo de coordinación no puede ser infa¬ 
lible, y por ello siempre existirá, en grado mayor o menor, 'a 
coordinación correctora; pero casi siempre que hay que corregir 
un desajuste es porque existe un cierto derroche o desviación 
de los recursos productivos. 
En cuanto se haga la aclaración de que la coordinación im¬ 
plicita en mis palabras era la coordinación técnica de carâcter 
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Max-Planck-Institut für 
prales y Politicas 
päische Rechtsgeschichte
	        
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