REPRESIÖN
los parientes ó amigos, victimas de un homicidio.
Y en las sociedades que descuellan hoy por sus adelantos -
materiales, en los Estados Unidos, por ejemplo, -
se vé con frecuencia al pueblo clamar por la
muerte de esos delincuentes que perturban hondamente -
la tranquilidad.
En Cincinati, un tal Berber fué condenado por el
Jurado como autor de homicidio simple en Marzo de
1884; la conciencia publica lo habia condenado ántes
como autor de asesinato; y al conocer el veredicto estalló -
la ira del vecindario que, cegado por la pasión,
acudió en tropel á la cárcel, sacó al malhechor y le
dió violentamente la muerte.
En el caso conocido de Guiteau, fué tan vivo el odio
despertado por el crimen, que solo se aplacó cuando
el cadáver del asesino fué suspendido en la horca.
«Qué es la ley Lynch sinó la consagración de la
venganza?
Tales actos, son, por otra parte, perfectamente esplicables. -
El sentimiento de venganza no es meramente individual; -
el dolor del delito se trasmite por simpatia.
La anormalidad de una acción, dice GAROFALO,
es siempre perturbadora; desagrada aun en las cosas
mas insignificantes, porque cuando hay normas de
conducta generalmente aceptadas, seria de desear que
todos las siguieran. Cada uno quisiera que los que lo
circundan estuvieran al unisono con las propias ideas,
con los afectos propios. Una nota discordante choca