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PROPORCION PENAL
sacadas del estudio del reo. à No se habrá confundido
la temibilidad con el temor? Solo asi me esplicaria
las palabras de POLETTI, pues nunca à nadie le ocurririá -
llamar sentimiento, al cálculo sobre la probabilidad -
de la reincidencia, á menos que se tergiverse el
sentido propio de las palabras usadas.
El caso del parricida es imposible. Si un hombre
olvida los vinculos de la sangre, si se deja arrastrar
por el odio ó por una pasión cualquiera, haciendo caso
omiso de los gritos de su conciencia y de ese conjunto
de deberes que lo ligan á su progenitor, si un hombre
llega à cometer ese delito contra cuyo agente LiCURGO
no dictó pena, porque no suponia su existencia; si un
hombre, en una palabra, arrebata la vida à su padre,
bien se puede asegurar que carece de sentido moral,
que no se apartará fácilmente de la senda del crimen.
El parricida es siempre temible ; quién no se detiene
ante las generosas exijencias del carino paterno, quien
ahoga la voz del respeto, de la gratitud y de todos esos
sentimientos que ennoblecen el corazón humano, no
puede ser considerado como un delincuente de ocasión, -
susceptible de una enmienda pronta y completa.
Hay una grave precaución en su contra y, dentro del
sistema, la presunción aconseja un medio represivo
enérjico, para no exponer á los jueces á ser alucinados
por la simulación y la hipocresia.
«Qué no es posible la reincidencia? j Qué importa!
El parricida es una espada desnuda colgada sobre
todas las cabezas; es una causa de continuo sobresalto