REPRESIÖN
Meler es, entonces, encerrarlo perpétuamente en una
il de incorregibles. «El juez se ha equivocado en
alunu de cstas hipôtesis? Como rechazando la pena
da muerte, cualquierotro medio represivo es reparable,
illielo facilmente, de acuerdo con las teorias que
Ilstento, evitarse las malas consecuencias del error.
Qué hay de insuperable en todo esto? Mucho se
lice y està vigente por la legislacion que nos rige,
porque aun cuando para la graduacion de la pena se
quiora tener solo en cuenta la intensidad del delito, la
verdad es que el estudio del delincuente se impone con
tanta fuerza, que no se ha podido prescindir de el de
una manera completa.
Vo no sé francamente donde està la decantada dificultad. -
«No se puede acaso por las constancias del
oroceso, formar la conviccion intima de que la tendentll -
ul hurto sea innata, instintiva 6 adquirida recienlemente, -
por el impulso de la necesidad, por la influendel -
ambiente moral en que ha actuado 6 por el
c0 de la imitacion? " Estas cosas se aprenden indluntariamente -
con la simple asistencia à un debate
ainal!
Lavpr mismo, que encontraba tan singular cantidad
espresada por la temibilidad del malhechor, ha
ilaelo después, en publicaciones posteriores, y no ha
ludo nunça en hacer una censura séria al sistema.
N0 50 me oculta que se produciran siempre errores
tropiczos; pero, por una parte, no seran ellos tan
umerosos como los que en la actualidad cuotidiana¬