Metadata : Asín Palacios, Miguel: Tésis: Abenmasarra y su escuela: orígenes de la filosofia hispano-musulmana

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DEL  SR.  D.  MIGUEL  ASIN  PALACIOS
La  comprobación  de  este  punto  es  tan  obvia,  que  nos  excusa -
  de  todo  argumento:  basta  hojear  cualquiera  de  los  compendios -
  de  historia  de  la  filosofia  medieval,  v.  gr.,  el  de
Wulf  (1),  perfectamente  documentado,  para  convencerse  de
la  filiación  avicebroniana  ó  masarri  de  los  sistemas  aludidos:
Dominicus  Gundisalvi  de  Segovia,  Guillermo  de  Auvernia
(+  1249),  Alejandro  de  Hales  (+  1245),  San  Buenaventura
(+  1274),  Duns  Escoto  (+  1308),  Rogerio  Bacon  (+  1292)  y  nuestro -
  Raimundo  Lulio  (+  1315),  representan  con  sus  discipulos
y  continuadores  de  segunda  fila,  una  tendencia  dentro  de  la
escolástica  cristiana,  mås  emparentada  con  los  neoplatónicos
que  con  los  aristotélicos,  y  que  por  sus  aficiones  à  confundir
mås  ó  menos  en  una  sabiduria  total  y  armónica  la  esfera  de
la  fe  con  la  de  la  razón,  exigiendo  para  los  actos  de  ésta  una
cierta  iluminación  divina,  entran  de  Ileno  en  el  grupo  de  los
pensadores  musulmanes  que  se  Ilaman  por  lo  mismo  ixraquies
6  iluministas  (2).
(1)  Hist.  phil.  médiévale,  318-9;  358,  360,  367,  374,  453,  489.  El  teorema
de  la  Materia  espiritual  no  es  de  origen  agustiniano.  San  Agustin  en  sus
Confessiones  (XII,  3-5)  habla,  si,  de  una  materia  informe,  pero  es  el  caos,
del  cual  saldrán  luego  los  cuerpos  exclusivamente.  Dios,  además,  crea
«ex  nihilo»  (no  de  materia)  á  los  ángeles  (XII,  6-7).  Cierto  es  que  alude
luego  (XII,  17,  19  y  20)  à  una  materia  de  la  cual  hayan  podido  ser  formados -
  «coelum  et  terra»  (ángeles  y  cuerpos);  pero  esta  alusión  fugaz  y
aislada  es  traida  como  idea  ajena  (no  suya)  y  sin  encarnar  en  una  teoria
hylemórfica  ni  en  un  sistema  de  principios  metafisicos.
(2)  Al  mismo  grupo  pertenece,  á  mi  juicio,  Dante  Alighieri,  aunque
los  historiadores  de  la  escolástica  lo  incluyan  entre  los  tomistas  ò  aristotélicos. -
  En  los  cantos  XXVIII,  XXIX  y  XXX  de  su  Paradiso,  alude  con
bastante  insistencia  à  los  simbolos  de  la  luz,  de  la  iluminación,  del  espejo, -
  del  centro  y  de  los  circulos,  para  ejemplificar  la  creación;  habla  de  una
materia  y  una  forma  universales,  como  primeros  efectos  de  aquélla;  y  explica -
  su  origen  por  el  amor  divino.  He  aqui  algunos  de  los  versos  mas  explicitos -
  de  Il  Paradiso:
c.  XXVIII,  v.  16  Un  punto  vidi  che  raggiava  lume
Acuto  si,  che  il  viso,  ch'egli  affoca,
Chiuder  conviensi,  per  lo  forte  acume.
Max-Planck-Institut  fü
olitica
europäische  Rechtsges
            
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